Editorial

Guerra contra el dólar barato debe abrir más batallas

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El dólar barato persiste por externalidades (brent, inflación en EE.UU., remesas); urge que el Emisor y Hacienda actúen para bajar el costo de vida y fijar una TRM competitiva

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Diario La República · Guerra contra el dólar barato debe abrir más batallas

No hay apuesta más difícil que comprometerse con una tasa de cambio entre dólares y pesos superior a los $3.400 al finalizar este año. Las llamadas externalidades no se alinean para que un dólar en Colombia vuelva a valer unos $3.500, pues la cifra de los $4.000 parece ser un sueño justo de los exportadores de materias primas.

La razón, al finalizar esta primera quincena de septiembre, no es otra que la disparada del precio del barril de petróleo brent, que superó los US$108, mientras que el WTI alcanzó los US$100 fruto de un conflicto en Medio Oriente que no parece menguar, al menos antes de que entre en pleno el último trimestre del año.

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La otra externalidad viene de la mano del costo de vida en Estados Unidos que no da tregua, 3,4% en agosto y con clara tendencia al alza, lo que presagia un alza en la tasa de la Fed; seguramente lo propio tendrá que hacer la junta directiva del Banco de la República en un par de semanas, ahora con una línea de un gobierno más respetuoso por la independencia del Emisor y más consciente de la tarea de las tasas altas para contrarrestar el alto costo de vida; es decir, inflación alta en Estados Unidos implica tasas altas por parte de la Fed; y como efecto reflejo alza de tasas en Colombia, con la consiguiente llegada de dólares golondrinas y resistencia a la revaluación del peso. Y si a esto se le suma la cascada de remesas que llegaron como solidaridad por los damnificados del terremoto que afectó al Eje Cafetero y el Valle del Cauca, es de esperar que el dólar barato se mantenga, muy a pesar de que el Emisor mantenga su decisión de acumular reservas, que no es distinto a comprar moneda estadounidense.

Lo que debe poner a pensar a las autoridades económicas es cómo hacer para que el costo de vida en Colombia baje gracias al dólar barato; el componente importado de la canasta familiar es una tercera parte, pero esa realidad no se nota en los precios ordinarios, incluso ni el costo de los vehículos y teléfonos celulares ha bajado, pese a que se completan muchos meses de una moneda revaluada.

Algo debe hacer el Ministerio de Hacienda y la junta del Banco de la República frente a la persistente revaluación del peso, sin que nada suceda con la inflación, más aún, deben tener nuevos planes que le den luces a los empresarios exportadores sobre la tasa de cambio ideal en las actuales condiciones del mercado. Hasta hace unos años la tasa de cambio ideal era de unos $4.500 por cada dólar, pero ante el cambio en el mercado global y la resistencia de todas las monedas emergentes frente al dólar, hay que cambiar la agenda monetaria, quizá abrir nuevos frentes de batalla, no aplicar las mismas políticas de siempre.

El Emisor no puede acumular más reservas, máxime cuando las remesas este año pueden superar los US$16.000 millones, y no sabemos si en ese monto hay dinero derivado de las economías emergentes. Es un momento de mucho cuidado, pero ante todo es una época de cambio de paradigmas, pues Estados Unidos quiere que su moneda sea más competitiva, idea que refrenda con su política arancelaria; hay muchas cosas que se pueden hacer y una es afinar las líneas de lo que hace competitivas las exportaciones colombianas, casi siempre sincronizadas con la tasa de cambio y no por producción más barata o más oportuna. Allí puede entrar a jugar un verdadero compromiso de los exportadores para negociar el salario mínimo para el nuevo año.

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