Hay que bajar tasas antes de que sea tarde

Por más que el gobierno diga que está blindado contra la crisis, es urgente que el emisor baje los tipos de interés

El Banco de la República es la institución con mayor credibilidad y respeto del país, a la luz de los estudios sobre opinión pública que realiza Invamer Gallup desde 1993. Ese lugar de privilegio no es ganado sin méritos, es el banco central de mayor resultado en sus responsabilidades técnicas en la región y en varias ocasiones ha sido distinguido como uno de los mejores del mundo. Es quizá la institución más sólida que no solo ha soportado todos los embates de los enemigos políticos de la Constitución del 91, sino que goza de un prestigio que a diario forja con sus acciones por mantener el poder adquisitivo del peso y la lucha en contra de la inflación.

El Emisor siempre mira el contexto internacional para tomar decisiones domésticas y muy pocas veces se ha equivocado con sus acciones, pero hay otras opiniones muy respetables entre muchos académicos quienes creen que es una entidad pública lenta en sus actuaciones y tímida en sus intervenciones en el mercado financiero al mover sus tasas o al comprar determinadas cantidades de dólares. Al Banco de la República se le critica por mantener una tasa de cambio que no ayuda a los exportadores ni hace competitiva la economía ahora en tiempos de muchos tratados de libre comercio vigentes. Se le compara con las ejecutorias de su homólogo peruano, que para muchos han sido más acertadas y han hecho que el vecino país sea hoy un verdadero milagro económico, no solo por sus tasas de crecimiento, sino por el nivel que han logrado sus exportaciones. El sol es una de las monedas menos revaluadas del mundo, en cambio el peso está entre las dos o tres que más precio han ganado frente al dólar.

El contexto internacional nos muestra varias cosas: una recesión europea de larga duración a la luz de tímidas acciones para garantizar crecimiento; una desaceleración China que traerá consecuencias para las cifras de exportaciones de Perú, Chile y Brasil; y un rescate a la economía española que se asoma a la vuelta de la esquina con mayor cuerpo. Son los componentes de un coctail que deben hacer que el Emisor se mueva y procure que la economía no caiga en un estado de crecimiento que no genere empleo. Para ello debe bajar las tasas de interés, tal como ya lo han hecho otros países. Ya lo advirtió Anif, al plantear la revisión de la meta de crecimiento a un 4%, una cifra que puede ser inferior si se miran con detenimiento las revisiones que han hecho los centros de investigación de la banca multilateral.

Unas tasas de interés del Emisor al sistema financiero superiores al 5% no contribuyen en ningún momento a incentivar el consumo -que se ha convertido en la piedra angular del crecimiento- ni animan a los empresarios e inversionistas a desarrollar planes de expansión que generen nuevos empleos.