Hay que fusionar dos ministerios
jueves, 25 de junio de 2026
El presidente electo, Abelardo De La Espriella, no puede ser inferior al reto de reducir entidades públicas, los ministerios de deportes y cultura pueden ser uno solo más eficiente
Editorial
El anteproyecto del Presupuesto General de la Nación para 2027 propone una asignación de $864.858 millones para el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, y de $208.000 millones para el Ministerio del Deporte. Dicho de otra manera, entre ambos superan el billón de pesos ($1,07 billones). Esto ocurre en un momento en el que las economías de escala deben empezar a tomar forma de cara al nuevo Gobierno Nacional, elegido el pasado domingo bajo la promesa de reducir el tamaño del Estado para bajar el elevado déficit fiscal de 6% proyectado al finalizar esta administración.
Tras la eliminación por vía legal del gasto del Ministerio de la Igualdad debido a fallas en su creación, se logró una reducción mínima. Sin embargo, si Abelardo De La Espriella quiere pisar fuerte y andar con pie derecho, debe asumir el costo político y eliminar las carteras de Deporte y Cultura. Esto debe hacerse sin resucitar a las entidades originarias, Colcultura y Coldeportes, desaparecidas en gobiernos anteriores y que dieron paso a una enorme burocracia y falta de gestión en estas carteras creadas bajo las administraciones de Samper y Duque. Entre ambos ministerios -los cuales deberían fusionarse para dar paso a una nueva cartera de economías creativas o industrias del entretenimiento- se suman cerca de 1.000 empleados públicos (650 en Cultura y 220 en Deporte), a los que se deben añadir miles de contratistas indirectos. Estos últimos pesan sobre el presupuesto nacional y han generado grupos de presión para mantener la estructura actual.
La idea de crear un solo ministerio que concentre las industrias creativas o la “economía naranja” (que representa cerca del 4% del PIB según la Cuenta Satélite de Cultura y Economía Creativa) es una propuesta simple, práctica y funcional que se sincroniza con las ideas libertarias del Presidente Electo. No obstante, esta acción desataría una verdadera disputa en las regiones, donde las ligas deportivas y comités departamentales operan como nidos de burocracia e influencia política que drenan el erario.
El problema en los terrenos del Ministerio de Cultura podría ser aún mayor, porque allí se ha gestado un verdadero sistema de industrias culturales que sostiene las tradiciones y fiestas en los más de 1.000 municipios del país.
En pocas palabras, fusionarlos implica destapar una auténtica Caja de Pandora que desataría bloqueos y protestas bajo la premisa falsa de que se eliminarán la práctica deportiva y el quehacer cultural. Esta es una advertencia no menor, ya que la oposición está lista para actuar con verdades a medias. Si a las industrias creativas se les suma el entretenimiento y las actividades deportivas, el nuevo ministerio pasaría a manejar casi 9% del PIB. Esta reforma promete mayor eficiencia, mejor gestión, infraestructura moderna y un verdadero Sistema Nacional de Industrias Creativas con metas cuantificables.
El objetivo final es garantizarle a la sociedad más atletas, artistas y escenarios que consoliden a Colombia como una potencia en música, fútbol, cine, gastronomía y turismo de manera planificada y no silvestre. Es un imperativo que a partir del próximo 7 de agosto, cuando se instale el nuevo gobierno nacional, se vean más acciones para convertir a la administración pública en un pilar de eficiencia que no destruya el millonario pago de impuestos que hacen los colombianos.