Editorial

Hay que ganar la asignatura de la innovación

Gráfico LR

Contrario a lo que se piensa, Colombia es un país que poco o nada innova, y no solo por su posición en los rankings, sino porque es una cultura enfocada a hacer las cosas iguales

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Diario La República · Hay que ganar la asignatura de la innovación

El grueso de las empresas colombianas hace las cosas siempre de la misma manera bajo el precepto de que no hay que cambiar las cosas que funcionan. La hipótesis se comprueba por la posición que el país ocupa en los rankings internacionales en materia de innovación. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Ompi, presentó el más reciente Índice Mundial de Innovación, con los resultados de 2023, que muestran a Suiza, Suecia y Estados Unidos como los países mejor ranqueados. De 132 naciones evaluadas, Colombia aparece en el puesto 66, el mismo lugar obtenido en 2022. La Ompi mide el termómetro de la innovación con base en las patentes registradas en cada país, su aporte a los adelantos tecnológicos y científicos, la disrupción y la reinvención de cada cosa, bien, servicio o situación. La innovación no solo puede verse representada en inventos novedosos, invenciones radicales o cambios de procesos, es pensar distinto, hacer las cosas de distinta manera, así la nueva situación no conlleve ninguna patente. La Ompi es bastante conservadora en materia de definiciones sobre innovación, en su índice, que evalúa cerca de 80 indicadores, hace un seguimiento a las tendencias mundiales de inventos, más no de cambios radicales. “Con el Índice Mundial de Innovación, los encargados de formular políticas de todo el mundo siguen disponiendo de una fuente de datos e información profusa y fiable para elaborar políticas favorables a la innovación que liberen el potencial innovador de sus ciudadanos”, según Daren Tang, director general de la Ompi. Los resultados de 2023 muestran que hay una lenta recuperación económica derivada de la contingencia del coronavirus, que disparó las tasas de interés. A esto se suman los conflictos internacionales que iniciaron en los últimos meses. Puede ser cierto que en 2023 las cosas no fueron buenas para las patentes, pero no se puede ocultar que las sociedades atraviesan por un auténtico cambio de época, más que por una época de cambio. La inteligencia artificial está copando todas las investigaciones y las innovaciones, dejando atrás los procesos simples en que incurren todas las empresas en todo el mundo. No todo es inteligencia artificial generativa, que aprende y transforma, hay otras maneras de hacer saltar al mundo y es optimizar los procesos más simples, por ejemplo, en el entorno empresarial. Según Daniel Kahneman, en su libro, 'Pensar rápido, pensar despacio', (Debolsillo, 2014), premio Nobel de Economía en 2002, el ser humano como organismo vivo tiene la capacidad de inventar, pero es más propenso a reinventar situaciones a través de la práctica diaria. La toma de decisiones, el juicio y la conducta económica son susceptibles a ser mejorados si no se cae en la zona de confort administrativo. Más que las universidades, las instituciones sociales que más deben renovar e innovar en sus procesos son las empresas que han caído en un estado de producción continua sin cambios radicales. No hay muchas patentes corporativas en Colombia, son muy pocas las empresas que hacen planes para ser más innovadoras y eficientes, pero lo peor es que extravían sus objetivos básicos y se convierten en auténticas dictaduras de la administración, en donde es mejor optimizar los recursos escasos que hacerlos más rentables y productivos. Innovar es más de las empresas que de los mismos individuos en entornos enfocados a la innovación auténtica.

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