Hay que ponerle torniquete a la emisión de TES
jueves, 15 de enero de 2026
Al Gobierno le queda poco menos de siete meses administrando lo público, debería sincerar las cuentas, esperar al Congreso elegido, y una primera vuelta, para hacer el corte de cifras
Editorial
El mundo financiero colombiano se volvió a sacudir el pasado martes 13 de enero cuando se conoció una nueva emisión de tres bonos globales, con vencimiento en 2029 con un cupón de 5,4% por un monto de US$2.000 millones; 2031 con un cupón de 6,1% por un monto total de US$1.475 millones y al 2033 con un cupón de 6,5% por un monto total de US$1.475 millones, alcanzando un cupón promedio ponderado de 5,9%.
Operaciones sin precedentes en cabeza la Dirección de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, que dicho sea de paso, ha sido extremadamente diligente emitiendo deuda pública como único camino legal para tapar los huecos fiscales que dejan las fallidas reformas tributarias y el apetito de los ministerios y entidades por comprometer más recursos públicos en donde no hay dinero, pues no es un secreto que el recaudo ha caído fruto del desgreño tecnológico en la Dian y el bajo ritmo de la economía.
Las necesidades han aumentado y el tiempo electoral hace que los operadores electorales, representados por los congresistas, demanden más contratos, burocracia y dinero de impuestos que aceite la maquinaria electoral. La última colocación de bonos del tesoro es la emisión más grande en la historia y tiene como objetivo completar la meta de financiamiento de la vigencia 2026.
Los dos o tres gobiernos venideros se encontrarán sin mucho margen de acción para bajar la deuda y no tendrán más alternativas que hacer una verdadera reforma tributaria estructural que lleve al país a honrar las emisiones de un Gobierno ya casi saliendo de la Casa de Nariño. Se le abona al Ministerio de Hacienda que esta última emisión mejora el perfil de vencimiento de la deuda de la nación fortaleciendo los tramos correspondientes a los años 2029, 2031 y 2039, que no es otra cosa que ampliar los plazos, lo cual, a juicio de Crédito Público contribuye a una mayor estabilidad en la estructura de la deuda pública.
Hay que saber que la emisión de los títulos de tesorería, TES, es uno de los caminos mediante los cuales el gobierno recibe financiamiento, operaciones de mercado clase B, administradas por el Banco de la República y que le permiten a la Casa de Nariño obtener financiamiento con tasa fija o variable, y que su denominación puede ser en dólares o unidades de valor real, UVR, los plazos muchas veces los dicta el mercado sincronizado con las necesidades del Gobierno.
Lo que sucede es que este Gobierno Nacional aplazó la regla fiscal que le ponía unos topes a la deuda, a razón de 56% del PIB, cifra que fácilmente en los próximos siete meses puede superar 60%, la deuda más grande que ha tenido Colombia en la historia reciente. El pasado diciembre, el Banco de la República reveló que la deuda externa total alcanzó los US$211.584 millones a septiembre de 2025, equivalente a 48,6% del PIB, solo en lo corrido del año, el endeudamiento externo aumentó en US$9.879 millones.
Lo peor que le puede pasar a Colombia como país es empezar a encabezar el listado de países más endeudados del mundo, un “sambenito” que llevaría los títulos emitidos a la categoría de basura; es fundamental que los candidatos a la Presidencia y los candidatos al Senado empiecen a hablar de corte de cuentas dada la velocidad que ha cogido el incremento de la deuda.