Hay que seguir de cerca lo que pasa en China

Los ojos están puestos en la crisis de europa, pero hay señales de preocupación por el futuro de la economía china.

Hace un par de semanas destacábamos en este espacio editorial el estudio que el Banco Mundial elaboró sobre la economía de China, en el que le sugiere cambiar su modelo de desarrollo si quiere saltar al primer lugar de la economía mundial. Básicamente, le hizo seis recomendaciones imperativas que son: completar la transición a una economía de mercado; acelerar el ritmo de la innovación; mejorar el tema ecológico; invertir la tendencia creciente a la desigualdad; modernizar y fortalecer el sistema fiscal nacional y entablar con el resto de los países relaciones mutuamente beneficiosas.

La motivación del estudio en el cual se fundamentan las recomendaciones nace de las profundas transformaciones que está sufriendo la economía más dinámica del mundo durante los tres últimos lustros, en los que el crecimiento promedio registra dos dígitos. Es una realidad que China afronta un momento de cambio en el crecimiento a largo plazo y, según las conclusiones de la banca multilateral, tiene que profundizar las reformas sociales y económicas para mantener el crecimiento de las últimas décadas.

Tal como lo enfatiza el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, 'el asunto de la reforma es imperioso porque China ha logrado un punto de inflexión en el camino de su desarrollo (…) el actual modelo económico chino no se puede mantener'.

Pero más allá de la coyuntura del informe del Banco, titulado 'China 2030: construyendo una sociedad moderna, armoniosa y creativa de elevados ingresos', hay que ver con detalle cómo algunas cifras empiezan a cambiar en un momento en el que los ojos están puestos sobre la economía de la Unión Europea, descuidando lo que le está pasando al gigante asiático.

Una de ellas y quizá la más importante es que se avecina un frenazo en el sector inmobiliario chino, que podría tener una incidencia directa en las empresas mineras de todo el mundo, pues eran las mayores compradoras de acero. Ya se prevé una caída en la construcción de viviendas, según los datos reportados por los analistas.

La esperanza es que el hueco que deje la vivienda privada lo supla la social, sector en el que se ha prometió la construcción de siete millones de viviendas sociales y la conclusión de otros cinco millones para finales de 2012.

Esta es la carta ganadora de la economía china para evitar que sus cifras caigan, pero las fallas en el ADN empresarial del gigante asiático se siguen imponiendo y esa realidad se cierne sobre la economía mundial, generando una incertidumbre sin precedentes en los últimos años. Finalizamos recordando que gran parte del boom brasileño se debe a las ventas que este país le hace China. Debemos estar atentos.