Incompetencia nacional

El túnel de La Línea es una frustración que debe superarse para poder ser competitivos y unir el sur del país con el centro de manera eficiente

EditorialLR

Quizá la mayor frustración nacional no sea una diferente a la incompetencia mostrada por los diferentes gobiernos nacionales para entregar listo para su uso el Túnel de La Línea. Una obra que lleva trazada hace más de un siglo y que ha ido sepultando muchos presidentes y docenas de ministros de Obras Públicas, hoy de Transporte, tras vanos intentos de unir el suroccidente colombiano con el centro del país. Un anhelo de infraestructura que será aplazado una vez más y este episodio se convierta en el verdadero monumento a la ineficiencia de la ingeniería local.

Cruzar la cordillera central, por medio de La Línea, es uno de los mayores retos de la competitividad colombiana. Cosa que si no se logra antes de 2019 seguirá siendo cierto que mover un container entre cualquier puerto en Asia y Buenaventura es más barato que hacer el recorrido del Valle del Cauca a Bogotá. Hace un año se anunció nuevamente con bombos y platillos que en julio de 2018 esta obra sería una realidad, pero no fue así. Las firmas constructoras, Conconcreto y CSS Constructores, se comprometieron a terminar el 12% que le falta a las obras y que, le fueron liquidadas al contratista Carlos Collins. Pero no lo van a lograr, y la administración Santos que se había comprometido con esto fallará con esta promesa.

El llamado consorcio La Línea debía culminar el túnel principal en un año y terminar la segunda calzada entre Calarcá y Cajamarca, para el cual se destinaron $224.407 millones. Ni lo uno ni lo otro se logró. Una frustración más y una promesa más incumplida gobierno tras gobierno, que han encontrado muchos obstáculos en esta obra que se erige como un imposible para todos los empresarios que deben padecer los elevados costos que representan mover mercancías o traer materia prima desde el sur del país con destino a las factorías en la Sabana de Bogotá. El Túnel de La Línea debe ser un imperativo para la competitividad si verdaderamente se quiere avanzar en crecimiento.

Las empresas que conforman el Consorcio La Línea han hecho obras imponentes e importantes en todo el país y en el exterior. Para nadie es un secreto que Conconcreto con su socio Vince entregarán este año en operación Hidroituango, una de las obras más importantes del país, por lo que una obra como el túnel de La Línea no debería ser un problema mayor. Por tanto acudiéremos al dolor de Patria para que tanto el Gobierno Nacional como las empresas comprometidas en tal magno desarrollo de infraestructura, no sean inferiores al reto y entreguen todo lo comprometido antes del 7 de agosto, pues el país no aguanta más escándalos ni retrasos en sus puentes, túneles o autopistas. Es un deber auditar este proyecto para que sea una realidad y en verdad podamos andar por un país en desarrollo con verdaderas obras que estimulen el crecimiento.

Hay un problema subyacente y es que no todo se soluciona con la entrega del famoso túnel. Queda pendiente la operación y el mantenimiento, pues de nada vale entregar rápido pero que la obra no se mantenga en el tiempo. Invías quedará a cargo del túnel y el corredor, hasta que la Agencia Nacional de Infraestructura lo concesiones y es un imperativo que una iniciativa privada en contrate obras conexas, opere y mantenga este desarrollo. Ojalá el actual Ministerio de Transporte logre dejar todo esto resuelto en menos de cinco meses.

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