Independencia económica, a la hora de la crisis

Colombia ha salido bien librada de las últimas crisis económicas, ahora que se avecina otra debe blindarse

En poco menos de cuatro semanas, el país económico será nuevamente testigo de los típicos llamados de los gremios al Gobierno Nacional por el manejo de la economía. En la próxima asamblea de la Andi -como es tradicional desde hace varias décadas- se hablará de la reforma tributaria estructural, del impacto de la revaluación del peso sobre las exportaciones, del deterioro de la seguridad y sus consecuencias en los planes de expansión industrial, y se cerrará con un largo discurso respaldando al Presidente de turno. En la asamblea de Confecamaras, se destacará la importancia de las cámaras en la dinámica comercial de las ciudades; se disertará sobre la conveniencia de un trabajo conjunto entre empresarios, comerciantes y gobernantes locales, y se hará un llamado a la responsabilidad social. Y finalmente, en la asamblea de Cotelco, se le hará un llamado al Presidente para que refuerce la seguridad como única garantía para que la 'industria sin chimeneas' vuelva a ser un sector de alto dinamismo, y se conserven los beneficios tributarios para quienes construyan más hoteles.

Pero estas tres asambleas tendrán un telón de fondo muy diferente al de años anteriores. Esta vez la crisis internacional es una realidad fehaciente que antes no se palpaba a las puertas de la economía doméstica, y ya se notan factores internos de clara desaceleración. Más aún el asunto del tratado de libre comercio con Estados Unidos; por primera vez no será un lamento de por qué no se firma, y pasará a pedir una explicación de por qué no se ha aprovechado en todas sus dimensiones como se había prometido. También será el primer año (en la historia reciente) que asista un Presidente de la República con una favorabilidad cotizando a la baja entre los empresarios, industriales, hoteleros, etc. El contexto está servido para que en las tres asambleas por realizarse se le exija abiertamente al primer mandatario que deje dos años de anuncios y promesas y empiece a mostrar resultados evidentes.

En las actuales condiciones económicas del país y del mundo, es prioritario que el Gobierno Nacional no solo aununcie, sino que ejecute un plan de blindaje para nuestra economía ante evidentes contagios externos y la pérdida de la dinámica interna. La recesión europea, la desaceleración china, el recalentamiento de Brasil, y la clara lentitud de aprovechamiento total de los TLC con Estados Unidos, Canadá o Corea del Sur, son factores que juegan en contra. Es deber del gobierno central revertir estas situaciones para el beneficio de los empresarios colombianos. Las próximas asambleas de la Andi, de Confecámaras y de Cotelco son los escenarios más propicios para que el Gobierno presente sus cartas económicas hacia el segundo semestre.