Inflación a la baja facilita mover consumo

Son muchos los factores que hacen que la inflación siga bajando, quizá el más importante es que el consumo se estancó hace meses y nada sucede

EditorialLR

Los siguientes datos deben poner a trabajar a los miembros de la Junta del Banco de la República, porque es un hecho que la inflación está cayendo como hace rato no se veía: en lo corrido del año el Índice de Precios al Consumidor solo alcanza 1,58%; en los últimos doce meses registra 3,14%, mientras que la inflación de marzo fue de 0,24%. Cabe recordar que la meta del Emisor es mantener la variación de los precios entre 2% y 4%, objetivo que parece estar controlado, al menos por este año. Las preguntas adecuadas para este contexto son qué está pasando y a qué se debe el logro de mantener el costo de vida por debajo del techo.

La primera respuesta tiene que ver con el cambio de mando al interior del Banco, que, dicho sea de paso, es más incluyente con los actores económicos: los codirectores tienen más juego al interior de la institución, hay más diversidad en los criterios técnicos, hay voces ortodoxas, al mismo tiempo que opiniones de otros polos del pensamiento y por fin acabaron con las reuniones mensuales de revisión de tasas que generaban incertidumbre y falsas expectativas que traían especulaciones.

La segunda respuesta es el clima, pues la temporada de lluvia ha sido la normal, mucha agua entre febrero y abril, lo que les ha permitido a las centrales de abastos tener adecuado almacenamiento de alimentos. Hay una buena producción de productos agropecuarios que siempre afectan los precios, todo gracias a la regularización de la temporada de lluvias, incluso en energía hay condiciones favorables porque los embalses están por encima de los niveles necesarios. La tercera respuesta al interrogante de qué está pasando con la variación de precios es la falta de demanda: la gente no está consumiendo si se miran todos los indicadores que miden al consumidor, como son las compras con tarjetas y las expectativas de compra. Hay un desgano generalizado por la situación política, la frustración con el proceso de paz y el enrarecimiento del vecindario. Las cosas que pasan en Perú, Ecuador, Panamá, Brasil y Venezuela están afectando el ánimo porque no existe la certeza sobre lo que puede pasar en Colombia; además, para las opiniones más calificadas el rebrote nacionalista de Trump con su guerra de aranceles con China tendrá consecuencias económicas, tarde o temprano.

Hay una cuarta respuesta que también está ligada al frenazo en el consumo. Podría llamarse: la relación costo-beneficio, y tiene que ver con que todos los productos y servicios son muy costosos, todo ha subido a tasas superiores a 6% menos los salarios que siguen anclados en los mínimos inflacionarios. La gente -o el consumidor- no está comprando cosas innecesarias, solo lo normal porque los precios son altos, muy a pesar de las permanentes promociones. Y todo tiene que ver con los costos, especialmente de las cosas importadas como vehículos, alimentos y ropa. Si nos ponemos a comprar, hay que invertir muchos salarios mínimos en consumos poco suntuosos.

Por todo lo anterior, no solo basta con que el Banco de la República siga bajando las tasas para que los consumidores reactiven sus deseos de compra y las empresas pongan a andar sus industrias, también es cuestión de precios, pues por más bajas que estén las tasas, los precios de los bienes siguen por las nubes.

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