Inversión social a prueba de corruptos

El 70% de los $40 billones del presupuesto irá para la inversión social. Ojo con la voracidad de la corrupción.

El 70% de los $40 billones del presupuesto irá para la inversión social. Ojo con la voracidad de la corrupción.

El presidente, Juan Manuel Santos, anunció ayer desde la isla colombiana de San Andrés que el monto del presupuesto nacional que será presentado en los próximos meses al Congreso de la República ascenderá a la suma de $40,7 billones, la más alta en la historia del país, con un incremento del 11% frente a la del año anterior. Pero lo más significativo es que el 70% de este dinero se destinará a la inversión social, una asignatura pendiente que tiene la Administración Nacional, y una deuda que cada día crece aumentando la iniquidad en todas las ciudades y departamentos.

Es una pena que ningún Presidente en la historia reciente haya logrado sacar a Colombia de los primero lugares del ranking global de las mayores diferencias sociales. Romper con esa realidad de que en Colombia los pobres son muy pobres y los ricos muy ricos, es un deber de las administraciones públicas, de tal manera que en términos de Índice Gini -que mide hasta qué punto la distribución del ingreso o el gasto de consumo entre individuos u hogares se aleja de una distribución perfectamente equitativa- el país económico progrese y podamos aspirar a entrar al selecto grupo de países de la Ocde, que reúne a los que sí han hecho bien esa tarea.

Muy bueno para Colombia y el país económico y social que el Presidente haga ese anuncio cargado de emoción por ver más obras que generen bienestar, pero queda en el ambiente la preocupación de que sus palabras desde San Andrés se conviertan en un anuncio más, en unas buenas intenciones. Dinero siempre ha existido para meterle a lo social, el problema es que se lo roban los corruptos o se queda en burocracia, y las obras verdaderas transformadoras nunca se ven finalizadas. ¿Cuántos elefantes blancos vemos día a día representados en hospitales, colegios, universidades, coliseos, estadios, parques, etc.? Santos y sus ministros deben ejecutar, hacer cosas que se vean, que sean transformadoras, de lo contrario la decepción nacional sería muy grande para con sus gobernantes de turno.

Esa billonaria inversión social que el Presidente anuncia debe estar blindada contra los corruptos que viven de amañar licitaciones; de funcionarios fletados por empresas que negocian con el Estado; de ministros incompetentes que no han sido capaces de transformar sus sectores; y de los nefastos intereses de muchos senadores y representantes que ven en el presupuesto nacional una vía para mantenerse en el Congreso por décadas, tramitando proyectos que nunca se terminan. Por el bien de las nuevas generaciones, ojalá el Presidente y sus funcionarios logren verdaderamente romperle el espinazo a la iniquidad social con inversiones para llevar al país a otro nivel de desarrollo.