Jugarle a la Ocde, pero con todas sus reglas

El club de las buenas prácticas apuesta por un crecimiento de 3,9% del PIB, si Colombia quiere hacer parte de él debe comprometerse

EditorialLR

En los últimos años se ha familiarizado intensamente en la información económica y empresarial el término Ocde que no es otra cosa que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, una institución de cooperación internacional, compuesto por los 35 Estados más avanzados que tienen como objetivo “coordinar sus políticas económicas y sociales”; una suerte de benchmarking diplomático que busca el mejoramiento continuo de políticas públicas. Por esto, se le ha llamado el “club de las buenas prácticas”.

No se trata de copiar a raja tabla lo que están haciendo otros países, la idea es poder compartir soluciones estructurales que han funcionado en otras economías y aterrizarlas a la nuestra. Lo más probable es que Colombia sea parte de esas 35 naciones desde el próximo 26 de mayo cuando se reúnan los ministros de economía miembros de la Ocde y se aprueben nuevos ingresos, pues varios países latinoamericanos están en lista de espera o en revisión de haber cumplido con unos mínimos de economía de mercado.

Algunos países como Estados Unidos han sido muy exigentes frente a la entrada de Colombia, pues consideran que algunas solicitudes o recomendaciones hechas al país no han sido ejecutadas, es por eso el comentario de que “hay que entrar al club de las buenas prácticas pero para poner en práctica todos sus buenos consejos”. No podemos ser alumnos destacados en escuchar la lección, sino en ponerla en práctica. Especialmente en temas de regulación de varios sectores, como alimentos, transporte, gestión pública, registros de marcas y propiedad intelectual. Por ahora lo que debemos hacer es cumplir con los requisitos mínimos y buscar beneficios de pertenecer a dicha organización. Por ejemplo, en el área educativa ya nuestros alumnos de primaria se comparan con los de países desarrollados.

La Ocde estima que la economía mundial crecerá 3,9% este año y el próximo año, la mayor alza desde 2011, pero Colombia está muy por debajo de esas cifras y debe hacer los ajustes necesarios para lograrlo. Hubo una revisión al alza del pronóstico que había entregado en noviembre pasado que calculaba los crecimientos en 3,7% y 3,6% para 2018 y 2019. Lo que más ha influido en este ambiente de optimismo son los recortes de impuestos en Estados Unidos que seguramente impulsarán inversiones externas. Una situación que pueden aprovechar nuestros empresarios y debe empujar al nuevo gobierno colombiano a hacer lo mismo para no perder los mismos capitales, pues cualquier empresa local podrá irse a Estados Unidos y aprovechar el tratado de libre comercio vigente. Estados Unidos crecerá entre 2,5% y 2,9% durante las dos próximas vigencias, mientras que los países de la zona euro pasarán de 2,1% a 2,3%, respectivamente. Si Colombia entra al club en mayo deberá tener en cuenta que los parámetros de medición serán distintos y que debe trabajar más en asuntos como la desigualdad, que está creciendo en todo el mundo: 10% más rico de los países de la Ocde tiene un 60% más de ingresos disponibles ahora que en 1985, pero el 10% más pobre tiene solo 20% más. Y ojo a la deuda que está de moda: la deuda total de los países del G20 asciende a más de 200% del producto de la economía y los gobiernos siguen funcionando con base en decisiones que pagarán las nuevas generaciones.

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