La ausencia de la salud en puja electoral

Todos los candidatos centran sus planes en impuestos, seguridad y economía, mientras la salud es un comodín en cada uno de los foros y debates

EditorialLR

En cada foro o debate de candidatos presidenciales el tema de la salud toma un segundo o tercer plano entre las prioridades y propuestas de los aspirantes a reemplazar a Juan Manuel Santos. Aunque el diagnóstico sobre los problemas del sistema de salud está claro y cada campaña maneja cifras del orden de $24 billones invertidos al año para curar enfermedades que se pueden prever, o que la inversión en el sector salud es de 7,5% del PIB cuando debería ser de más de 9%, las soluciones no son claras y carecen de una estructura aplicable a lo que hoy se tiene como modelo de salud.

El tema de subir o bajar los impuestos, la corrupción, el apoyar o no a la actividad petrolera y las obras de infraestructura son prioridades en los discursos de los presidenciables. Mientras las EPS, IPS y farmacéuticas esperan ver propuestas concretas sobre modificar el sistema de salud, los candidatos se quedan con el discurso que todos conocen sobre que el sistema es ineficiente y debería modificarse, pero son poco concretos en plantear qué se debe hacer para que un problema como la desfinanciación sea solucionado.

Tal vez una de las propuestas que se puso sobre la mesa y que llamó la atención fue la de Gustavo Petro, quien abiertamente dijo que eliminaría las EPS pues considera que su funcionamiento no es eficiente y que no debería estar en manos de privados que hagan un negocio redondo con los servicios de salud.

De candidatos como Sergio Fajardo, Humberto de la Calle y Germán Vargas Lleras se conocen propuestas documentadas que llevan a una gran reforma del sistema, pero que no se ven tan realizables en el corto o mediano plazo. Del candidato del Centro Democrático, Iván Duque, la propuesta, para el gremio de la salud y algunos empresarios, es desconocida.

Según el gremio asegurador Gestarsalud el problema no solo radica en las deudas de más de $22 billones que tienen los hospitales, clínicas y EPS del régimen contributivo y subsidiado con el sistema, sino que hay que prestar atención a la infraestructura hospitalaria, a la cobertura nacional, pues no pueden existir regiones a las que se llegue solo con brigadas de salud y no tengan un puesto que atienda a la población, además de las dificultades con el talento humano y la falta de profesionales en el sector que atiendan casos especiales y que la gente pueda acceder a estos servicios.

Si bien en Colombia hay deficiencias en el sistema pensional, laboral, de justicia y se ha promovido hasta una reforma política, la salud no puede estar por fuera del plan de gobierno del nuevo presidente. Hacen falta propuestas estructuradas y que los candidatos tomen todos esos datos que revelan la realidad del sector para que diseñen un programa que mejore la calidad del servicio de salud.

Según la más reciente encuesta de Gallup, sobre lo que más preocupa a los colombianos, la variable que contempla los problemas de salud y trabajo tiene una participación de 32%, por encima de 29% de corrupción y 17% de economía, lo que revela la importancia de tener presente en el debate estos temas. Es fundamental entonces, que la reforma de la salud deje de ser el gran pendiente en la agenda de los candidatos y que estos aprovechen las oportunidades de hablar con los empresarios del sector cuando las tienen y no se aplacen por dar prioridad a otros asuntos.

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