La clave de Duque será unificar mensajes

El nuevo gobierno tiene que aprender de los errores y aciertos de antecesores y el manejo de sus mensajes es crucial para el éxito de su mandato

EditorialLR

La administración nacional que comienza debe aprender del genuino manejo de las comunicaciones de la primera administración de Álvaro Uribe y de los errores cometidos -en términos de comunicaciones- durante el segundo mandato de Juan Manuel Santos. No es un gran descubrimiento decir que el hoy senador y expresidente Uribe ha acertado en el manejo de sus mensajes ante la opinión pública por su capacidad de entablar relaciones de credibilidad con sus gobernados; ejercicio que afinó a lo largo de sus mandatos nacionales y regionales y que sigue puliendo con el paso de los años. El teatro de experimentaciones no era uno distinto a los consejos comunales que no eran muy efectivos en términos de ejecución, pero sí vendían un producto escaso en la Colombia profunda o la llamada provincia, y es la cercanía de un mandatario presidencial. Muchas veces el remedio para un problema es solo la presencia física de las autoridades, el despliegue y toda la parafernalia que siempre lleva un Presidente de la República; ese simple andamiaje puede ser más efectivo que muchas reclamaciones o reivindicaciones sociales.
Pero eso no se traslada fácilmente de una persona a otra. En el caso de Santos, especialmente durante su segundo periodo, sepultaron esa suerte de reuniones regionales, se concentraron en el mono-tema de la paz y se dejó que necesidades básicas en los municipios, como las casas gratis, los subsidios, los acueductos, los colegios, los hospitales y las carreteras, fueran tema de un solo miembro del gabinete con aspiraciones presidenciales. Claramente se delegó la presencia del Gobierno Nacional a unos pocos ejecutores que fueron castigados en las urnas por la simple razón que se entregaban “cosas”, pero había distancia entre lo material y la presencia institucional. Aunque en lo que más erró el último Presidente fue en la unificación del discurso que derrama el ejecutivo de turno.

La administración Santos no supo comunicarse ni conectarse con las personas en muchas regiones del país, por la simple razón de no poder unificar las piezas de comunicación de sus distintas carteras, que a la postre eran ruedas sueltas con discursos propios, desconectados entre sí y en muchas ocasiones capturados por los contratistas del Estado, que aún ven en la información y comunicación una fuente inagotable de manejo de la millonaria publicidad estatal con fines personales. En pocas palabras, no había una línea de mandato sobre qué se debía comunicar ni cómo hacerlo, simplemente era un conjunto de comunicadores y asesores en cada ministerio y entidad haciendo su agosto con la publicidad oficial.

Por todo lo anterior, Duque no debe cometer los mismos errores de Santos y afinar las estrategias que usó Uribe en su momento. Está claro que es urgente alinear la claridad del mensaje que compromete a todos los ministerios en torno a uno solo de tipo mega, un mega-mensaje, de tal manera que cada funcionario contribuya con su pieza especializada y no se caiga en el caos comunicativo ni mucho menos en la anarquía de qué ministro “chivea” a qué colega del gabinete. Estamos en las postrimerías de 2018, ya hay un nuevo mandatario en la Casa de Nariño y debemos hacer los mejores esfuerzos para que los cuatro años por venir sean muy buenos para el país y para el Gobierno Nacional que calienta motores.

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