La confianza inversionista no es un chiste

El Gobierno se debe tomar en serio el tema de la seguridad, y actuar antes de que se deteriore más la confianza empresarial

 

Grupos sociales que rodean bases militares; aviones caídos en las montañas; crecimiento del accionar de los grupos al margen de la ley en contra de la población civil; retenes de irregulares, y bandas de criminales cometiendo delitos en las ciudades. Es un resumen gráfico de lo que está sucediendo en el país en los últimos meses. Y mientras esto ocurre y se puede palpar en las primeras páginas de los periódicos, el Gobierno sigue aferrado a que eso es una ficción, y que su descrédito tiene que ver con una pugna política más que con una realidad nacional.
 
Durante la pasada administración, el tema de la seguridad como piedra angular del desarrollo de la confianza inversionista fue una constante por ocho años; incluso, esta situación liderada por el actual Presidente como ministro de Defensa, hizo que éste fuera elegido por una votación récord; pero dos años después el panorama nos reafirma que el asunto de la seguridad debe ser un compromiso general, tal como sucede en Chile con el crecimiento económico. Los dos años de gobierno de Santos nos han enseñado que la seguridad no está bien consolidada, y que es una asignatura pendiente que se debe fortalecer a través de programas sociales, sin descuidar lo militar.
 
El Gobierno Nacional no debe seguir alentando tratados de libre comercio a cuatro vientos, mientras no solucione el conflicto en el Departamento del Cauca, como caso más dramático. No podemos seguir hablando de la Alianza del Pacífico y de las potencialidades que tenemos en el comercio con Asia, o con Perú, Chile y México, si no hemos consolidado la paz en el suroccidente colombiano, puerta de salida de este eventual comercio. Los empresarios del Valle del Cauca se han pronunciado enérgicamente sobre el impacto que tiene el conflicto en el departamento vecino en las nuevas inversiones, o en la atracción de nuevas empresas en el valle geográfico del río Cauca. Hay una clara contradicción en lo que dice el Gobierno central y lo que realmente se hace en las regiones.
 
La confianza inversionista no es un chiste ni un punto en el que pueda existir discordia ni distancia entre nuestros políticos. Debe haber altura al reconocer que hay deterioro grave en materia de seguridad y que se debe recuperar el terreno otrora ganado a la guerrilla. Si esto no se logra en poco tiempo, los empresarios se desmotivarán, las inversiones no llegarán y los capitales extranjeros serán más que esquivos. Vuelve a jugar en el mercado la posibilidad de hacer de la seguridad un asunto nacional en el que todos los gobiernos se comprometan a fondo.