Editorial

La democracia en Perú, consumida por el populismo

Las recientes protestas en Perú, los 30 ministros que han asumido carteras en menos de 12 meses y cinco presidentes en seis años lo hacen un país con visos de ingobernabilidad

Editorial

Si hay una economía paradójica en América Latina, es la de Perú. Según la Cepal, este país fue el que más aumentó en la región su Producto Interno Bruto, en 13,5%, y este año estará entre las cinco economías regionales que más crecerán; las proyecciones del Banco Central de Perú calculan que la inversión extranjera directa se incrementó el año pasado en 18,3%; y de acuerdo con los analistas del FocusEconomics Consensus Forecast LatinFocus, Perú registrará una tasa de desempleo menor al promedio de Latinoamérica que se acerca a 9%.

Todo esto queda opacado por una creciente inestabilidad política que se refleja en las recientes protestas de esta semana, por el incremento de entre 5% y 13% de los precios de la gasolina y una inflación que en marzo llegó a 1,48% (la tasa mensual más alta en 26 años según destacó Reuters), en los 30 ministros que han pasado por las carteras en menos de 12 meses; y en los cinco presidentes que han subido en seis años, como si se tratara de una suerte de ‘papa caliente’ que jugaron Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), Martín Vizcarra (2018-2020), Manuel Merino (2020), Francisco Sagasti (2020-2021) y ahora le toca padecer a Pedro Castillo (desde 2021).

Y volvemos al tema de la paradoja. Cuando Castillo asumió la Presidencia de Perú en julio 2021, lo que se respiraba por las calles de ese país era más que optimismo, pues era la primera vez que un profesor de una escuela rural y un líder sindical asumía las riendas de una nación de más de US$200.000 millones de PIB.
Castillo surgió como una figura del campo que justamente abogaba por una reforma económica que evitara el incremento desmesurado del alza de los alimentos, nada más alejado de la realidad hoy en día, aunque su ministro de Economía, Oscar Graham, justifique el poco control que se ha podido tener con los precios por el conflicto entre Rusia y Ucrania, lo que está acelerando los costos internos. Pero como todo en la vida, hay dos caras de la moneda en una misma realidad: Castillo ni su gabinete han sido inteligentes para aprovechar, como país minero, el aumento en hasta US$5 la libra de uno de los principales commodities latinoamericanos: el cobre, cuyos precios suben ante la imposibilidad de que Rusia suministre ese metal.

Esta semana, les tocó echar mano a esa carta indicando que así como levantaban el toque de queda, que hubiese dejado pérdidas por 1.500 millones de soles (más de US$400 millones) según Perucámaras, también exoneraban el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a un conjunto de combustibles, dos estrategias que no sirvieron de mucho para aplacar la rabia y frustración de una población que grita ante los medios de comunicación internacionales que el costo de vida en Perú es elevado y que las medidas del profesor Castillo, quien derrotó a la representante de la derecha peruana, Keiko Fujimori, no sirven para mucho.

Analistas aseguran que el populismo se extiende como un cáncer por América Latina al tener a personajes como Andrés Manuel López Obrador en México, Alberto Fernández en Argentina, Nicolás Maduro en Venezuela, Gabriel Boric en Chile y Castillo en Perú, gestiones políticas que poco muestran que son el camino seguro e idóneo para el crecimiento económico, la estabilidad jurídica, por el contrario, son gobiernos populistas que consumen democracias y allanan el camino hacia la ingobernabilidad.

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