Editorial

La destorcida venezolana que se avecina

Gráfico LR

Mientras Colombia se acuartela para unas estratégicas elecciones, las autoridades de EE.UU. avanzan firmes en el territorio venezolano en una auténtica era post Chávez

Editorial

Diario La República · La destorcida venezolana que se avecina

 

La presencia de John Barret, el nuevo encargado de negocios de Estados Unidos para Caracas en territorio venezolano, se trata de una avanzada no convencional en territorio latinoamericano. Por las oficinas venezolanas se reportan más de un centenar de especialistas en todos los sectores que caminan con paso firme, en una suerte de transición política y económica; por supuesto, hay agentes de inteligencia, asesores militares de alto rango, diplomáticos curtidos en zonas de conflicto y olfateadores de negocios, en medio de una Caracas que poco a poco pasa del guayabo de la captura de Nicolás Maduro y se enfrenta a una nueva realidad en la que los chavistas, bolivarianos y afectos a Cuba y Rusia empiezan a pasar de moda.

Gráfico LR

La noticia gorda apunta al proceso electoral inminente en el que seguramente se enfrenten tradicionalistas chavistas con regeneradores nacionalistas. No hay mucho centro en un país que lleva un cuarto de siglo de pura y dura opresión. Los sectores más radicales del tradicional chavismo, encabezados por Diosdado Cabello, le apuestan a la misma fórmula con la que Hugo Chávez se hizo presidente y revolucionó a Venezuela, que no es otra que hacerse al favor electoral del pueblo y contener los vientos de cambio.

Ese ambiente político local es el que ha percibido Gustavo Petro en su visita a Delcy Rodríguez, en pos de mejorar las relaciones, perfeccionar los asimétricos mercados y nuevamente avanzar hacia relaciones comerciales de dos mercados que son mutuamente naturales. En los últimos tres años el comercio pasó de US$200 millones a más de US$1.000 millones, es decir, registró un aumento cercano a 600% y en los próximos años, más bien bajo la tutela de Estados Unidos, ese comercio puede rápidamente superar la cifra récord de US$7.000 millones anuales, en una balanza comercial que siempre ha sido superavitaria para Colombia, sin olvidar que el primer problema a solucionar por los gobernantes de turno no es otro que el de siempre: la inseguridad en una frontera porosa de más de 1.200 kilómetros controlados por chavistas de pura sangre y guerrilleros trashumantes del ELN, fuerza que se ha convertido en un dolor de cabeza para el ajedrez de los norteamericanos en la región.

Quizá no sea el momento de hablar de misiones comerciales conformadas por empresarios, académicos, medios de comunicación y funcionarios especialistas en Venezuela, pues las elecciones en el limbo en el vecino país e inminentes en Colombia refuerzan la idea de que es mejor esperar a que haya claridad sobre el verdadero compromiso de Estados Unidos con Caracas y el nombre e ideas de quien se hospedará en la Casa de Nariño hasta 2030. No faltan muchos días, pero lo mejor es abordar el tema de Venezuela con equipos multisectores que dominen los asuntos binacionales al compás del nuevo Presidente.

Lo único cierto es que se viene una fuerte destorcida en Venezuela que comprometerá a todos en la región y, lo más seguro, que de ser un país abrigo de terroristas pasará a ser una región comprometida con Estados Unidos, tal como está pasando con su presidenta interina, que en menos de 100 días ya ha estado varias veces en Washington y hoy vienen y van docenas de comitivas norteamericanas. El asunto venezolano, por ahora, es ausente entre los candidatos a la Presidencia, situación que debe cambiar rápidamente.

TEMAS


Colombia - Venezuela - Gustavo Petro - Comercio