La deuda con los ancianos más pobres

Con el Sisben se llevó salud a los más pobres, ahora se busca que los ancianos sin recursos tengan nuevos beneficios

Con el Sisben se llevó salud a los más pobres, ahora se busca que los ancianos sin recursos tengan nuevos beneficios

El Presidente de la República empezó a mover sus cartas en función de su reelección para el periodo 2014 – 2018. No solo comenzó el necesario proceso de diálogos con los grupos armados, sino que se la está jugando con programas de alto impacto social: las 100.000 viviendas gratis, y ahora, los beneficios pensionales para los ancianos más pobres, una población que en cinco años puede superar los tres millones de personas. Ambas acciones de Gobierno que si son  bien ejecutadas pueden transformar la sociedad colombiana en muy pocos años. Santos hizo saber pocos días después del pasado el 7 de agosto que nombraría un gabinete en función de la paz, pero simultáneamente se la está jugando con un par de ministros presidenciables (Rafael Pardo y Germán Vargas Lleras) para que ejecuten esos dos programas que tienen una marca revolucionaria ya probada en economías emergentes como Brasil y México.

Tanto las casas gratis como la ayuda a la población de la tercera edad más necesitada -y todos aquellos que quieran y tengan posibilidades de aportar algo para sus años dorados, son planes que en manos de los actuales ministros de Vivienda y de Trabajo pueden ser programas verdaderamente disruptivos para la Colombia de la segunda década de 2000. Sobre las viviendas ya vemos como las promesas se empiezan a materializar o al menos a desnudar y destapar los problemas que enfrentará tal iniciativa. Y sobre los novísimos Beneficios Económicos Periódicos para la Vejez, entendidos éstos como mecanismos individuales, independientes, autónomos y voluntarios, de protección para la vejez que se ofrecen como parte de los Servicios Sociales Complementarios, se puede afirmar que transformarán muchos hogares y se convertirán en la ayuda más valorada por millones de hogares.

Bien plantea el Ministro de Trabajo que “la población objetivo de los llamado ‘BEPS’ son aquellas personas que al final de su etapa productiva no alcanzan a obtener una pensión y que pertenezcan a los niveles del Sisbén 1, 2 y 3. Se busca que mediante una participación voluntaria con su ahorro y con el subsidio monetario del Estado, las personas accedan a un incentivo de 20% sobre su ahorro”. Con esta iniciativa que se pone en marcha en diciembre, el Estado empieza a ponerse a paz y salvo con una población muy grande antes desatendida. No solo se beneficiarán los directamente implicados sino sus familias, de allí el alto impacto del programa que empieza a perfilarse como uno de los más revolucionarios, socialmente hablando.

Ahora solo hay que esperar a que se ponga en marcha y que las Cortes no se le atraviesen a la iniciativa que a todas luces beneficia a personas que no tenían esperanzas económicas.