La economía china a los ojos de Zoellick

El Banco Mundial le aconseja a la segunda economía del mundo ser verdaderamente un economía de mercado.

 

Al comienzo de esta semana, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, presentó en Beijing el más reciente estudio sobre el futuro de la segunda economía más grande del mundo denominado, 'China: 2030', en el que hace importantes recomendaciones para que el país siga por la senda del crecimiento sostenido y se convierta en una economía de mercado en la realidad.
 
El informe es crucial en un momento en el que varias de las economías emergentes se encuentran estancadas en su crecimiento y otras no menos dinámicas están en una peligrosa fase de recalentamiento, como es el caso de Brasil. Las dos situaciones se presentan en medio de una inminente recesión comunitaria europea que acerca al mundo a una etapa de crucial transformación. Es un documento prospectivo en el que se analiza el rumbo del gran país asiático de cara al cambio de gobierno que debe realizarse en marzo de 2013.
 
El primer reto que le sugiere el Banco Mundial a la China es cambiar el modelo de crecimiento mediante profundas reformas sociales, pues de lo contrario se caerá a cifras del 5%, es decir, la mitad de la dinámica actual en las próximas dos décadas. El segundo punto es que el enfoque no solo debe ser `inversión y exportaciones` porque China está en un momento crucial de su desarrollo social y necesita de ajustes para anticiparse a los cambios en su población. El punto tres tiene que ver con el papel de los nuevos mandatarios, quienes deberán manejar a las `todopoderosas` empresas estatales que se han beneficiado del boom chino y a las que les cuesta competir en un mercado abierto dado que cuentan con privilegios y se benefician de las restricciones a la inversión extranjera en sectores estratégicos como el automotriz, el energético, el sector financiero y las telecomunicaciones.
 
El cuarto reto de cara a una verdadera transformación es la transparencia en el acceso al mercado local que sigue siendo monopolizado por los cercanos al Gobierno, quienes también dominan el sistema bancario. China para ser verdaderamente una economía de mercado debe dejar competir en su país otras empresas con las mismas condiciones. Y el quinto punto es de lejos el más preocupante y es la protección al medio ambiente, al tiempo que debe mejorar su sector agropecuario que ha sido olvidado en las últimas décadas.
 
El papel de la economía China en todo el mundo durante las dos o tres últimas décadas ha sido decisivo, pero debe ajustarse a las reglas de los otros países para verdaderamente medir su competitividad con base en las normas internacionales de respeto a la propiedad intelectual, los derechos humanos y el medio ambiente.