La economía colombiana se institucionaliza

La institucionalidad económica ha cambiado radicalmente en los últimos meses y esto tiene importantes impactos

Durante años el Banco de la República luchó por su independencia y sólo hasta 1993 esa se logró finalmente, causando cambios fundamentales en la economía nacional: se redujo la inflación, se fortaleció la moneda y reducimos el costo de la deuda. Demostrando que la independencia de las instituciones tiene claros resultados en el bienestar de la población y evita el vaivén político en decisiones tan complejas y con resultados de mediano y largo plazo.

Este año entraron en vigencia 4 nuevas instituciones económicas que modifican el entramado institucional: el Estatuto General del Consumidor (ley 1480 de 2011), el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos (ley 1143 de 2007), La Regla Fiscal (Ley 1473 de 2011) y el Comité Directivo de la DIAN (decreto 4171 del 3 de noviembre de 2011). Cada una con objetivos muy distintos pero con un gran punto en común: el de la estabilidad y continuidad de políticas económicas de mediano plazo en la economía colombiana.

El Estatuto permite que el consumidor pueda tomar las decisiones para una mejor compra sin importar los cambios del mercado o de promociones momentáneas; el TLC permite que el comercio entre los dos países no quede al ritmo de las emociones políticas de cierre de fronteras o aranceles inesperados permitiendo claridad para negocios de largo plazo; la regla fiscal, le ordena al gobierno cómo estructurar su gasto en función de los cambios de la economía de una manera transparente e independiente por medio de un comité de expertos que va desde Miguel Urrutia hasta Eduardo Wiesner; y finalmente el Consejo Directivo de la DIAN, que entra a hacer un contrapeso en el manejo de la institución (y no de la política tributaria) en pos de una mejor eficiencia ante los nuevos retos de mercado.

En los 4 casos, la discrecionalidad de los encargados desaparece: el Ministro de Comercio ya no puede cambiar aranceles, el Ministro de Hacienda sabe cuando debe hacer gasto contracíclico, el director de la DIAN tendrá control sobre sus acciones, y el consumidor será el regulador del mercado y no la industria.

Estos pasos cambiarán sin duda el mercado y quizá no estamos preparados para ello, porque simplemente no sabíamos de ellos y de sus impactos;  es clave entender que estamos entrando a un sistema de instituciones económicas que van más allá del juego del poder, del momento, de las emociones populistas y de los twitters.

La economía colombiana se la jugó a las instituciones, a los técnicos y a la independencia, lo que sin duda nos colabora en imagen internacional pero queda por ver como reciben esto los poderosos y algunos  otros que se han aprovechado del sistema.