La herencia que Echeverry le deja a Cárdenas

Por ahora, hay que destacar el trabajo de Echeverry y desear que Cárdenas mantenga la ruta de prosperidad que se pregona

Aunque sorpresiva la salida de Juan Carlos Echeverry, no produce preocupación ni genera incertidumbre en el tema clave de la economía y la confianza de los agentes económicos. Su reemplazo, el hasta ahora ministro de Minas, Mauricio Cárdenas Santamaría, es garantía de continuidad, seriedad y conocimientos sobre la realidad económica y los planes del gobierno del presidente, Juan Manuel Santos. Es más, no es exagerado decir que Echeverry y Cárdenas tienen una formación académica e ideas que no se diferencian mucho. Ambos han tenido un recorrido por el sector público y desde el Departamento Nacional de Planeación tuvieron la oportunidad de conocer, tanto el manejo de la política económica, como el funcionamiento  del aparato burocrático del Estado.

Las relaciones de Echeverry con el Congreso fueron bien llevadas y siempre hubo respeto en cada una de las partes, gracias a lo cual se lograron sacar adelante importantes proyectos de ley. Lo mismo se puede decir del manejo con el Banco de la República, con quién dada la independencia de la política de estabilización, las diferencias de criterio son un asunto normal, pero siempre buscando un equilibrio entre el control de la inflación y el crecimiento de la economía.

Lo anterior no quiere decir que el nuevo funcionario no tenga que asumir unas responsabilidades que no tuvo su antecesor, más allá del favorable legado que queda en asuntos de primera línea como la administración del nuevo modelo de regalías que Echeverry impulsó en el Congreso y en el cual contó con el apoyo de Cárdenas, que como ministro de Minas es directamente responsable de la generación de esos recursos por parte de los sectores petrolero y minero. Hoy las expectativas de las regiones es muy grande y a lo mejor sobredimensionadas por los recursos que recibirán en el nuevo modelo de transferencias por regalías y nadie mejor que Cárdenas podrá explicar a gobernadores y alcaldes el nuevo panorama internacional de los precios del petróleo que seguramente impactará la situación. Lo mismo se puede afirmar de los ingresos esperados con destino al fisco nacional.

Echeverry tuvo dos años de una favorable coyuntura económica internacional que gradualmente se ha venido deteriorando y cuyo impacto sobre las variables internas no se puede desconocer. El crecimiento de la economía ha venido perdiendo impulso y sectores como la industria, la agricultura y la construcción presentan señales evidentes de desaceleración. El manejo de la política fiscal deberá ayudar a compensar la menor demanda agregada y el trabajo del nuevo Ministro es clave en una mayor ejecución del gasto público, rezagado por distintas razones y que requiere un gran empujón en este segundo semestre del año. Hay más asuntos en los que Cárdenas deberá poner especial cuidado, como la revaluación, por ejemplo.