La IA, un arma de poder a los ojos del Papa
martes, 26 de mayo de 2026
León XIV publicó la encíclica, “Magnifica Humanitas”, donde advierte que la IA no es neutral y llama a un “desarme tecnológico” para evitar que sea usada como herramienta de dominación
Editorial
La inteligencia artificial, IA, en su primera etapa lo está cambiando todo a su paso a grandes velocidades, la producción, creación, distribución y acceso al conocimiento, nunca volverá a ser el mismo, su irrupción en la sociedad está modificando el quehacer humano como un propulsor de cambio, solo equiparable a los agentes disruptivos que hicieron evolucionar las revoluciones industriales, es evidente que -en términos de Nassin Taleb- hoy la historia no está gateando, está dando grandes brincos que harán saltar la manera como se hacen las cosas.
La IA equivale al vapor de la primera revolución industrial que urbanizó el mundo e hizo eficientes los transportes y los telares; a la electricidad y las líneas de montaje industrial en serie de la segunda; a la informática y computadores de la tercera y al internet llevado a las cosas de la cuarta revolución industrial. Es un hecho, no declarado, que el mundo está entrando por la puerta grande de la quinta revolución industrial de la mano de la inteligencia artificial, pero hay países con sus sociedades y sectores económicos que nunca llegaron ni siquiera a la segunda fase de la industrialización, algunos otros que saltaron de la primera a la tercera y en algunos casos que hubo involuciones de la cuarta a la tercera o la segunda, cuando se perdió el norte de la industrialización, como puede ser el caso de Colombia, en donde hay sectores como la agricultura en la que se encuentra a un campesino que ara la tierra con un azadón de palo (ni siquiera usos de la primera revolución industrial del siglo XVII), pero al tiempo habla por celular y recibe dinero digital.
El grueso de los países emergentes, los subdesarrollados y los de frontera, están atrapados en medio de las revoluciones industriales y sus líderes adoptando la IA como una herramienta de trabajo, sin solucionar cosas tan básicas como el acceso universal a internet o el abastecimiento pleno de la energía. Súper oportuna la encíclica del Papa León XIV, “Magnifica Humanitas”, en la que advierte que la IA no es neutral y llama a un “desarme tecnológico” para evitar que sea usada como una herramienta de dominación, control autoritario y exclusión social. No se trata de desconocer esta herramienta o arma, el propósito es evaluar y adaptar su desembarco en la educación, las empresas y en la generación de contenidos, pues el mundo ha dado un brindo y ahora es mucho más eficiente en usos y costumbres que antes tardaban mucho tiempo.
Los puntos clave de “Magnifica Humanitas” hay un “nuevo colonialismo” donde unos pocos algoritmos y empresas se apropian de datos, transformando la vida de las personas en información explotable. Hay, concluye el Papa que la automatización amenaza con desespecializar a los trabajadores, aumentar la vigilancia digital y relegar a las personas a tareas repetitivas o dejarlas de lado. Dice que “no existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable”, al abordar el tema de los conflictos inminentes y alerta sobre el peligro de la IA que simula empatía o emociones para hacer creer que tienen un vínculo humano real.
No se le puede cerrar las puertas a la inteligencia artificial, pero sí debe haber gran responsabilidad en su adopción: uno para optimizarla y dos para reconocer los impactos que tendrá en todos las sociedades.