La ruta Caribe y la espera por infraestructura

Muchas empresas se radican en el Caribe y no esperan a que el Gobierno mejore la infraestructura prometida para los TLC

Muchas empresas se radican en el Caribe y no esperan a que el Gobierno mejore la infraestructura prometida para los TLC

Durante las pasadas asambleas gremiales de la Andi, de Confecámaras y seguramente en la próxima de Analdex, brilló por su ausencia el histórico lamento de los empresarios e industriales nacionales por la firma del tratado de libre comercio con Estados Unidos, un asunto que estuvo presente durante casi una década, pero que ya no lo es. Este año nadie habló del tema que fue desplazado por la preocupación por la revaluación del peso frente al dólar, la polarización política y el incremento de la inseguridad. Pero se nota una tendencia silenciosa que se ha empezado a percibir en las decisiones empresariales. Se trata de la reubicación, la expansión y la apuesta comercial e industrial por ubicarse cerca de los puertos, especialmente del Caribe.

Hay tres realidades que los empresarios colombianos están asimilando de maneras distintas y con ritmos diferentes. La primera se trata del interés creciente por sacarle provecho, no solo al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, sino a todos los TLC que se han venido firmando con otros países. Para tal efecto están viajando más a esos mercados o haciendo acercamientos con posibles socios empresariales para importar y exportar bienes y servicios. La segunda realidad es que muchas compañías se están reubicando o expandiendo en las costas colombianas o sus ciudades cercanas para optimizar el costo del transporte. El objetivo es instalarse en capitales como Barranquilla, Cartagena o Santa Marta, especialmente, para llegar al mercado estadounidense, canadiense o europeo con mayor rapidez y así evitar el transporte de carga por las atrasadas vías internas de acceso a los puertos.

La tercera realidad tiene que ver con una solución gerencial al crónico problema colombiano del atraso de la infraestructura. El Estado ha demostrado ser altamente ineficiente en la construcción de las vías, de los puertos y los aeropuertos que el país económico necesita para hacer negocios en el exterior. Ante esta situación muchos están buscando aprovechar no solo la costa Caribe, sino la próxima puesta en marcha de la ampliación del Canal de Panamá que se entregará en operación mucho antes de que el Gobierno colombiano pueda hacer, al menos,  el Túnel de La Línea o ejecute las dobles calzadas prometidas en la vía Panamericana. Esta visión de actuar primero que el Estado, incluso está haciendo que varias empresas se radiquen en Panamá y ‘matar dos pájaros con un mismo tiro’, aprovechar más la modernización del Canal y la carga tributaria nacional.

Está bien que las empresas miren a la Costa para reubicarse para aprovechar mejor el TLC, pero eso no debe ocultar que el Gobierno ha demostrado ser poco eficiente en la infraestructura para el comercio exterior.