La solidez bancaria está en las ganancias

Casi siempre, los resultados del sector financiero se prestan para discusiones, pero es mejor si les va bien con sus ganancias.

Cada vez que las autoridades de control y vigilancia publican los resultados del sistema financiero, se desata un agitado debate sobre sus altas utilidades versus los bajos rendimientos que pagan a los ahorradores, o los altos costos que cobran por los servicios bancarios. Es una eterna discusión por los niveles de los tipos interbancarios. Una polémica sin fin que se difumina con el paso de las horas, pero que en el fondo, deja reflexiones que bien vale la pena retomar de vez en cuando en la prensa especializada. Por ejemplo, es mucho mejor que esa noticia siempre reporte grandes utilidades porque eso representa la solidez del sistema y el respaldo a la economía.

Fuera terrible para el futuro económico que nuestro sistema financiero dominado por banqueros locales le presentaran a las autoridades competentes utilidades por debajo de las expectativas de crecimiento y que pusieran en tela de juicio la solidez del sector. Por fortuna eso no es así, y que los establecimientos de crédito que operan en el país, en su conjunto, alcanzaran, según el último reporte de la Superintendencia Financiera, una utilidad de $475.239 millones, es decir, $58.047 millones más que en enero de 2011, es una noticia que solo debe generar confianza y que habla bien de la dinámica que sigue registrando el país.

Ahora bien, es clave, de la misma manera como se obtienen resultados económicos y que reflejan la solidez de la economía colombiana a través de esas cifras, se reflexione en torno a la responsabilidad social de la banca. Su labor debe ir más allá de mantenerse sólida y erguida como una de las más fuertes de la región; su aporte a la bancarización y al desarrollo empresarial no tradicional debe brillar. Al país económico le falta mucha presencia de la banca social que ayude verdaderamente en las políticas contra la pobreza.

Ojalá en adelante, al lado de los grandes resultados del sistema financiero, también se presente algún tipo de indicador que muestre que más allá de los números también se está construyendo país y se está desarrollando la sociedad más necesitada de créditos para emprender negocios. Es cierto que vale mucho la presentación de las billonarias utilidades como sinónimo de fortaleza, pero también es real el impacto que estas cifras tienen por sí solas, si no se acompañan de indicadores que muestren el comportamiento de su función social.

Colombia es un país con una población de 46 millones de habitantes que ofrece un gran mercado para la bancarización y para el creciente nicho de las personas emprendedoras, quienes necesitan de gestos de confianza crediticia que les ayuden a construir futuro. Es en este punto donde estamos fallando.