La tasa de usura no puede seguir en 30%

El emisor reduce las tasas hasta 4,25%, pero esta política de tipos bajos no se traslada a los usuarios finales de créditos que no sienten cambios

EditorialLR

El dinero sigue tan caro como siempre, muy a pesar de que la política de tasas bajas se viene acentuando desde hace varios meses. En su última reunión mensual, la Junta Directiva del Banco de la República redujo las tasas de interés al sistema financiero en 25 puntos básicos, poniéndolas en 4,25%, un porcentaje bajo si se compara con el de hace un año cuando estaba en 7%. Esta nueva reducción en el costo del dinero, para los bancos especialmente, se basa en el buen comportamiento que tiene el Índice de Precios al Consumidor que para marzo se ubicó en 0,24%, mientras que en lo corrido del año sólo va en 1,58%; cifras que no se veían hace ya varios meses. El costo del dinero está íntimamente ligado al movimiento de la inflación, no obstante todavía es inexistente un vínculo notorio entre las tasas bajas y la reactivación del consumo, pilar fundamental para que las empresas aprovechen al máximo su capacidad instalada y se incentive el consumo de bienes y servicios.

¿Qué está pasando en el contexto internacional? Las tasas en Estados Unidos tienen una tendencia al alza y todo parece indicar que esta política puede verse equilibrada o asumida -al menos en lo que tiene que ver con la tasa de cambio- por los altos precios del petróleo, un par de factores que se sienten en el buen comportamiento económico que se ha presentado en los primeros cuatro meses del año. Estados Unidos anda sobre rieles en su economía, el mayor socio comercial de Colombia; los precios del petróleo están en su mejor momento y todo parece indicar que el barril en promedio a US$70 se quedará en los mercados por un largo rato, al tiempo que mejora el estado de las arcas nacionales que siguen siendo dependientes de los precios del crudo. A esta buena situación se debe sumar el panorama laboral que ancla el desempleo en 9,4% y en la mejora notable de la balanza de pagos en la cuenta corriente. Todos los anteriores buenos datos que merecen concentrarse en aupar el consumo interno, situación que aún es muy esquiva.

De nada vale que el Banco de la República rebaje sus tasas de interés si los bancos no le transfieren esta situación a los cuentahabientes, y más aún, que las autoridades económicas no hagan nada para que este rezago se reduzca al máximo; de tal manera que cuando termine el ciclo de tasas bajas haya tenido algún efecto en el mercado interno. La Superintendencia Financiera entregó la certificación para la tasa de usura que regirá desde mañana en 30,66% en los créditos de consumo, una caída de seis puntos básicos en relación a marzo, pero muy alta, casi imperceptible esa reducción. Es cierto que el estado de la cartera del sistema financiero está aún en alerta, pero el Emisor lleva varios meses bajando las tasas a los bancos y éstos no hacen lo propio con sus clientes. Algo deben hacer las autoridades para incentivar o motivar al sistema financiero para que esta transferencia se de mucho más rápido al que se está dando. La tasa de usura es muy importante pues es el marco de referencia de las compras con tarjeta de crédito. A pesar de ser una baja leve, frente al mismo periodo del año pasado este indicador ha caído 284 puntos básicos, lo que significa un respiro para los consumidores pero no una ayuda para reactivar el consumo. No hay mucha comunicación entre Emisor, bancos y consumidores y ese teléfono roto es dañino.

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