Editorial

“La tragicomedia sin fin de Argentina”

Andrés Velasco, el influyente economista chileno, califica sin tacha el mal rumbo de uno de los países más ricos de la región y el que más bandazos da en su manejo económico

Editorial

Argentina no es una potencia económica de talla mundial porque no quiere y se mantiene como la tercera economía de Latinoamérica muy a pesar de sus pésimos dirigentes políticos. El desgreño en el manejo económico ha logrado que los arrendamientos, solo para citar un ejemplo, tengan que subirse dos veces al año pues una inflación de 80% es inminente al terminarlo. Las únicas noticias buenas que llegan del rico país austral tienen origen en un puñado de empresas de componente tecnológico que se han convertido en multilatinas y escriben una historia paralela de éxito; es el caso de Mercado Libre, Ualá y Globant, todas con importante presencia en Colombia.

Andrés Velasco, exministro chileno y uno de los economistas más influyentes en la región, ha escrito en Project Syndicate un ensayo lapidario sobre el caso argentino. “Marx dijo que todos los grandes hechos históricos mundiales ocurren dos veces: la primera como tragedia, la segunda como comedia. ¿Qué pasa si suceden una y otra vez, cada pocos años, década tras década? ¿Eso es comedia o tragedia? ¿Dejan dichos hechos de ser “histórico-mundiales”? O, ¿al mundo simplemente deja de importarle? Estas dudas se vienen a la mente ante la crisis financiera que está en ciernes en Argentina. Hay algo de comedia, o incluso de farsa, en el aire: un presidente de apellido Fernández se enfrenta con una vicepresidente que también se apellida Fernández (no hay parentesco), lo que provoca la renuncia del ministro de Economía.

La ministra entrante anuncia que recortará el déficit fiscal, a pesar de que la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, que es la que manda, ha dicho claramente que desea un déficit aún mayor. Los mercados se vuelven locos y el peso se derrumba, lo que se traduce en una brecha de 150% entre el tipo de cambio en el mercado negro -conocido eufemísticamente en Argentina como el dólar blue- y la tasa oficial”. Mucho tiene que cuidarse Colombia de copiar ideas económicas argentinas. “Los políticos prometen aumentar el gasto, pero sin estar dispuestos a subir los impuestos para financiarlo. A continuación, el gobierno se endeuda hasta que los mercados dejan de prestarle. Entonces el banco central imprime pesos para cubrir tanto el déficit primario como el servicio de la nueva deuda hasta que los argentinos se hartan y no aceptan añadir los pesos adicionales a sus carteras.

En ese momento se produce una corrida contra la moneda”. La tragedia argentina no es otra que política, sus gentes nadan en subsidios derivados de las ganancias de los productos primarios que han estado por las nubes hasta hace poco, gracias en buena parte a la guerra de Rusia contra Ucrania. No obstante, “se requiere cierto talento para que un exportador de productos básicos gatille una crisis de la balanza de pagos durante un auge en dichos productos”. Pero Argentina no lo ha conseguido en décadas. Otro de los grandes líos del país es que a pesar de sus riquezas naturales es considerado como mala paga por la banca multilateral y siempre acuden al Tesoro de la Nación para que emita bonos que se convierten en pocos años en basura y hace que el país siempre esté en una economía de frontera y bajo la eterna amenaza de entrar en default, mientras tanto los dólares escasean y muchas empresas del agro no pueden importar insumos o repuestos que necesitan para producir, como concluye Velasco.

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