Editorial

Las claves del liderazgo en tiempo de crisis

Hoy más que nunca el Gobierno debe ser multitasking, trabajar en varios frentes de crisis y hallarles soluciones, en pocas palabras demostrar su liderazgo político y económico

Editorial

Las tecnologías de la información modernas permiten a las personas trabajar con simultaneidad en varios frentes sin que se pierda calidad en la resolución de los problemas, una capacidad a la que se le ha llamado multitasking, que ha sido atacada por varios expertos laborales y educativos quienes afirman que el cerebro humano puede tener varias ventanas de trabajo abiertas, pero que ejecuta soluciones efectivas solo en una o dos. Para solucionar esas circunstancias se afinó el trabajo en equipo y en la alta gerencia se aplica la delegación de los asuntos críticos. La breve reflexión se trae a colación porque el Gobierno Nacional pasa por un momento difícil en el que debe echar mano al multitasking, pues hay cosas que no se pueden delegar porque la cara del santo hace el milagro, dice el adagio popular. El alto gobierno debe multiplicarse sin perder la individualidad en este momento.

El primer problema al que debe salir a hacerle frente es a finalizar las manifestaciones vandálicas, pues las pacíficas son más manejables. La protesta violenta no solo genera una estampida de inversionistas y un nuevo frenazo en la economía, sino que devalúa la moneda local por la demanda que la situación desata de dólares y euros. En este primer asunto, la clave del manejo de la situación, no es otro que el “liderazgo fuerte”, entendido como autoridad, confianza, determinación y visión clara sobre las soluciones. No se trata de mano fuerte, sino de ideas claras y concretas sobre cómo salir de la caótica situación. El segundo asunto clave tiene que ver con la economía y la reforma tributaria en ciernes. Allí se debe aplicar otra clave del liderazgo en tiempos de crisis que son las “metas comunes”. Los empresarios le han puesto el pecho a la situación y han ofrecido cargar con los impuestos solidarios para salirle al paso a la crisis de la pobreza heredada de la pandemia. Las metas comunes entre el sector productivo, el público y los trabajadores representados por los sindicatos deben aflorar en este momento de la protesta.

Si se enfrenta las manifestaciones violentas con un liderazgo fuerte, la negociación tributaria con claridad en las metas comunes en bien de la sociedad, el tercer problema, que es la percepción e imagen exterior que las revueltas están dejando, es más fácil de difuminar, pues se envía la señal de que es un país que sabe solucionar sus problemas sin daños materiales y con respeto por la vida. Para lograrlo, la banca multilateral, las firmas calificadoras de riesgo y demás entidades preocupadas por la situación, deben tener claro que hay un “plan de acción” concreto y con mediciones e indicadores para avanzar.

El Gobierno, con nuevas caras al mando, tiene la cancha lista para iniciar este proceso de diálogo de 15 días, en los que no se puede olvidar de ir informando de los alcances que logre con el Comité del Paro, estudiantes, partidos políticos y gremios, ya que, como última regla de liderazgo, se debió aprender la lección de la importancia de saber comunicar las medidas que está adelantando. En esta nueva oportunidad el alto gobierno no puede permitir que sectores que buscan generar caos sean los protagonistas de las noticias y redes sociales, por encima de la realidad.

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