Las malas señales que muestra el agro

Según la última encuesta agropecuaria, las cosas en el campo no tienden a mejorar y hay señales que lo confirman.

El sector agropecuario venía presentando unos indicadores bastante interesantes desde el año pasado, incluso durante el primer mes de este año fue uno de los sectores que más empleo generó y mejores crecimientos mostró. Pero algo empezó a suceder desde febrero y todo parece indicar que el rumbo ha cambiado y que este 2012 no será tan bueno para los negocios del campo.

Según la reciente encuesta agropecuaria realizada por la Sociedad de Agricultores de Colombia, la Andi, el Banco Agrario y Finagro, mientras el 78% de los productores agrarios considera su situación económica buena o aceptable, la expectativa de que baje para el año en curso es del 64%.

La temporada invernal, los daños en la infraestructura y las dificultades en el transporte de productos, han generado preocupación entre los agricultores quienes estiman que la aceptable situación económica del año pasado bajará durante el primer trimestre de este. La seguridad también es otro factor generador de preocupación e incertidumbre en los productores quienes califican mal la situación de orden público que aumentó de 20% durante el año pasado al 37% en 2012.

Pero el tema del que más se quejan los agricultores colombianos es el de la revaluación que golpea los ingresos de los bananeros, los floricultores, los cafeteros y demás productores enfocados en las exportaciones, para ellos el precio del dólar es crucial y no han podido ser competitivos más allá de la revaluación.

Este fenómeno cambiario golpea a los exportadores por sus ingresos y a los vendedores locales por el alto precio de muchos insumos que son importados. También existen elementos históricos en el sector agropecuario que siempre han sido variables a manejar y se han administrado durante siglos. Es el caso del clima, un factor al que no se le puede echar la culpa de todo, pues no tiene que ver con políticas estatales y en términos generales puede ser planeado; el otro es la tasa de cambio, que poco a poco va dejando de ser el `caballo de batalla` de los agricultores en todo el mundo, dado que competir con el cambio de la moneda dejó de ser una estrategia en mercados dominados por países emergentes.

No hay buen ambiente en el sector agropecuario sobre su desempeño para el año en curso y la locomotora nada que le imprime velocidad a su marcha a pocos meses del segundo año de Gobierno. La producción agropecuaria necesita de programas y políticas especiales que dinamicen el sector y lo enmarquen en el contexto internacional y de eso poco o nada se ve hasta el momento.

La restitución de tierras es crucial para el país, pero no es lo más importante para el aporte del agro a la economía nacional. El campo no se puede frenar ni dejar caer en un pesimismo que genere desesperanza más que progreso.