Las últimas juntas del gobierno
jueves, 14 de mayo de 2026
A Petro se le acaban los cartuchos para alinear su política petrolera y lo que espera de las tasas de interés, pues de aquí al 7 de agosto no quedan muchas juntas de Ecopetrol y el Emisor
Editorial
Uno de los errores más grandes que cometió la administración de Gustavo Petro fue su errática política petrolera; irse lanza en ristre en contra de las actividades extractivas, condenando al país más necesitado a seguir sumido en la pobreza, al tiempo que los precios de las materias primas navegan por las nubes, tras los conflictos en Ucrania, Medio Oriente e Irán. Gran parte de la administración actual, que ya quema sus últimos cartuchos en términos de políticas públicas, estuvo marcada por un barril de crudo al doble de lo que le cuesta a Ecopetrol producirlo.
Ya enderezar la pésima ideologización de los hidrocarburos es tiempo perdido para la política petrolera; los resultados de Ecopetrol al primer trimestre de este año han sido muy malos y las justificaciones, insuficientes. Fue el peor arranque de año desde la pandemia (cuando en el primer trimestre de 2020 solo dejó $133.000 millones de ganancias); ahora, entre enero y marzo de 2026 reportó una utilidad de $2,88 billones, menos de los $3,1 billones del mismo período del año pasado. En 12 meses, las utilidades cayeron 7,7%.
Los ingresos de la estatal también vieron una caída en la comparación interanual, pues pasaron de $31,3 billones en el primer trimestre de 2026 a $28,6 billones; el Ebitda vio una mejora de 1,5% al alcanzar $13,45 billones, frente a $13,25 billones del mismo período del año pasado. La revaluación del peso frente al dólar pudo incidir, pues le restó $700.000 millones a la ganancia trimestral, pese a que el alza de los precios del Brent por encima de US$100 el barril les aportó $1,5 billones desde el 12 de marzo, cuando alcanzó este valor por primera vez desde 2022.
Y si por el lado del sector petrolero le llueven malos resultados al Gobierno Nacional, por la senda de las tasas de interés las cosas no le salen tan bien. El Ministerio de Hacienda se inventó una pelea con la Junta Directiva del Banco de la República que le salió agridulce: logró que la tasa del mercado se congelara en la última junta, luego de sendas subidas de dos puntos en las dos últimas revisiones de tasas, pero, de otro lado, sorprendió el respaldo institucional hacia los codirectores que no dejaron manosear la política monetaria pretendida desde la Casa de Nariño.
El punto, a la primera quincena de mayo, es que a este gobierno le queda una sola junta del Emisor para revisar las tasas, mientras que en Ecopetrol solo le queda el reporte de cifras del segundo trimestre, que se dará en agosto, cuando haya un nuevo gobierno. Lo que pase en Ecopetrol y el Emisor es dorsal para la economía, no solo porque el nuevo Presidente deberá tener los nombres listos de su líder petrolero y dos nombres, al menos, para llevar al Emisor, pues desde el próximo 7 de agosto el Ejecutivo podrá reemplazar a dos codirectores para intentar alinear sus ideas monetarias.
Son semanas complicadas las que se vienen de cara al cierre gubernamental, porque siempre los presidentes salientes pretenden hacer cosas trascendentales e ingeniosas cuando sienten el sol a su espalda. Lo mejor que le puede pasar a la economía es que los candidatos con verdaderas opciones de ganar entren a jugar en la agenda económica y eviten acciones disruptivas en el ocaso de un mandato marcado por la confrontación con la institucionalidad.