Llegaron las lluvias y nadie se preparó

Nuevamente el invierno empieza a hacer estragos sin que los gobiernos hayan podido prepararse para evitarlo.

La temporada de lluvias llegó de nuevo a una gran parte del país, al tiempo que las secuelas del invierno pasado aún persisten sin que ninguna de las autoridades, locales, regionales y nacionales, hayan hecho algo importante para solucionar los problemas dejados por el paso de las aguas en la infraestructura. A lo largo y ancho de Colombia hay damnificados de los dos y tres últimos inviernos; hay puentes y carreteras que siguen sin rehacerse; muchas poblaciones siguen siendo vulnerables, y lo que es peor, los gobernantes responsables de planear siguen con los mismos discursos.

Esta primera temporada invernal de 2012 que registra precipitaciones de un 60% por encima de lo normal, ya deja un saldo cercano a las 10.000 personas damnificadas; más de mil viviendas afectadas; unas 30 carreteras que enfrentan deslizamientos, pero lo que más preocupa es que alcaldías, gobernaciones, ministerios y Gobierno Nacional, no lograron articular un plan de prevención de desastres y volvemos a ver las mismas noticias. Aquella vieja frase de que `quien no reconoce su historia está condenada a repetirla`, se aplica una y otra vez en Colombia en donde los anuncios se han vuelto más efectivos que la materialización de políticas.

La gran desilusión es que recursos para prevenir el invierno existen y que la empresa privada ha hecho importantes donaciones para ayudar a los damnificados de viejos inviernos, pero las obras de mitigación no se ven y los pobladores de zonas en riesgo siguen siendo los más vulnerables. A finales de enero, el presidente Santos autorizó recursos por $100.000 millones al Ministerio de Ambiente para que adelante estudios de las cuencas y así tener instrumentos para tomar decisiones de reubicación de poblaciones en riesgo. El Presidente anunció en esa ocasión que "esos estudios nos van a dar instrumentos para tomar decisiones de reubicar definitivamente a aquellas poblaciones que se seguirán inundando año tras año con el fenómeno de La Niña", pero ya pasó el primero y todo se quedó solo en anuncios porque las emergencias siguen siendo las mismas y peores, pues existe el sinsabor de la negligencia en estas situaciones.

El Gobierno Nacional no ha podido poner en marcha los instrumentos para tomar decisiones para prevenir desastres, como tampoco se ve el uso de los nuevos equipos de monitoreo de niveles de ríos y lluvias. Se viene otro largo periodo de lluvias y no se aprovechó el corto verano ni los recursos disponibles para adelantar obras en las zonas más afectadas. Y en invierno no se le puede echar la culpa a ningún funcionario, pues todos estamos concentrados en atender a los damnificados, mientras que los responsables pasan desapercibidos.