Lo bueno de prepagar sin sanciones

A partir de julio los deudores podrán prepagar sus créditos bancarios sin sanción, un gran avance en la libre competencia

La semana pasada fue aprobado el proyecto de ley que le permite a todos los colombianos poder pagar anticipadamente sus obligaciones crediticias contraídas con los bancos sin que sean castigados económicamente. Las preguntas obligadas es por qué se sancionaba de esa manera a los usuarios bancarios, y por qué las instituciones financieras no hacían nada para desatar una competencia por esa cartera, tal y como hoy lo hacen por las deudas de las tarjetas de crédito.

Es una iniciativa que redunda en beneficio de los cuenta habientes que deben esperar a que mejoren cada vez más los servicios del sistema financiero, pues los usuarios tienen el derecho de pagar total o parcialmente los créditos sin que el banco pueda cobrarle la totalidad de los intereses, multas o sanciones; y que impedirá que los clientes estén amarrados a una entidad bancaria. La próxima 'ley de pago anticipado' fue aprobada en último debate en el Senado de la República, será conciliada en plenarias de Cámara y Senado antes del viernes, y en un par de semanas estará lista para la sanción presidencial.

Así las cosas, en julio próximo será una realidad que cualquier colombiano pueda acercarse a su banco y pagar los créditos sin que sea sancionado, tal como hoy ocurre.

La ley no solo beneficiará a los poseedores de un crédito, también afectará las tasas de interés, vía competencia.

También habrá otros beneficios, como la eliminación de la declaración de renta como requisito para la solicitud de créditos, la disminución de costos de escrituración cuando los créditos hipotecarios son titularizados y se requiere otra hipoteca sobre el bien para garantía de un nuevo crédito; la extensión de los beneficios de  inembargabilidad en nuevos tipos de depósitos como los electrónicos y por último, la entrega de recursos sin necesidad de trámites sucesoriales.

Con esta iniciativa se eliminan distorsiones a la libre competencia que provocaban una fidelización forzosa del usuario financiero con el banco con el que tiene su crédito. Es un gran avance que el usuario pueda pagar anticipadamente e irse a otro banco que le preste más barato.

Esta nueva situación obliga a que las entidades crediticias compitan en el mercado de créditos con tasas a la baja para obtener la mayor porción posible del mismo. A toda este nuevo marco legal solo le queda el urgente desmonte del impuesto, en principio transitorio del cuatro por mil.

Ahora que los bancos son sólidos y anuncian grandes utilidades por la prestación de sus servicios, es el momento para que beneficien a sus clientes con las mínimas consideraciones que se desprenderán de la ley que los obliga a aceptar los prepagos sin castigar a los clientes, tal como sucede en otros países más desarrollados.