Lo que está en juego es el modelo económico
lunes, 1 de junio de 2026
A Colombia le quedan muchos retos para lograr que la prosperidad sea el verdadero propósito hacia el futuro, pero la pugnacidad política siempre será el obstáculo a derrotar
Editorial
El próximo 21 de junio, los colombianos se debatirán entre el ganador de la primera vuelta presidencial, Abelardo De La Espriella, un outsider de la política local de línea ideológica de derecha, y el candidato de izquierda, senador de la República, Iván Cepeda, quien representa continuidad con el actual Gobierno Nacional. Más allá de ideas de derecha o de izquierda, la balanza la debe inclinar la economía, la prosperidad y el futuro de un país más viable y con mejores oportunidades para las nuevas generaciones. El debate económico debe cobrar importancia: no más sacarle el cuerpo al bajo crecimiento, a la desestatización del empleo, ni a la ausencia de una hoja de ruta cierta para recuperar el grado de inversión y, lo que no es menor, recobrar la exploración y exportación de petróleo, una necesidad imperiosa para una economía maltrecha en términos de manejo fiscal. El Gobierno que recoja lo que deja Gustavo Petro deberá enfocarse -inmediatamente- en financiar el Presupuesto General de la Nación, proyectado en unos $600 billones y para el cual solo hay alrededor de $300 billones de recaudo. Para tal efecto, debe haber una reforma tributaria estructural que baje los impuestos a las empresas para que puedan crecer en nuevos mercados, generar empleo formal y pagar los impuestos correspondientes. La reducción de las cargas a la renta y a las ventas puede ampliar la base tributaria y atraer nuevos inversionistas, espantados por el antiexpresarismo que duró cuatro años y que frenó la racha que traía el país en términos de disminución de la pobreza y del empleo formal.
No se puede elegir presidente de la República sin dar los debates políticos pertinentes: hablar de exploración petrolera sostenible, de minería responsable y, lo que es más importante, de hacer un país de emprendedores y no de empleados públicos. No se puede aceptar que los dos aspirantes a la Presidencia le rehúyan al debate económico, ni que no propongan programas entre los cuales los electores puedan escoger. Lo que hoy está en juego es la eterna pelea por el modelo económico: quienes defienden la estatización -esta vez del empleo- y quienes ven espacio en el libre mercado, en la propiedad privada y en el progreso de las personas, sin que tengan que endosarle su vida a un sistema asistencialista.
Es un gran momento para la economía, porque se enfrentan quienes ven en el Estado una entidad superior de la que todos dependan y quienes defienden el libre mercado, que le da espacio a las personas para progresar con base en su libertad económica. Por primera vez en la historia, lo que estará en juego el próximo 21 de junio es el modelo económico, y hay dos candidatos que encarnan ideas contrapuestas, una suerte de yin y yang del cual podrán elegir cerca de 25 millones de colombianos. El abstencionismo en el país supera 40%, y ese es otro gran reto: hacer que más colombianos depositen su voto y decidan el rumbo del modelo económico. El triunfo de un candidato de ideas de derecha en la primera vuelta matricula el rumbo del país en los aires de moda en la región. El ganador se alinea con otros presidentes como Donald Trump, Nayib Bukele, Daniel Noboa y Javier Milei, una tendencia que no puede pasar desapercibida, dadas las externalidades que hoy afectan a la economía colombiana.