Los empleos deben llegar a todas partes

El gobierno no puede seguir mostrando una sola cara del desempleo, mientras quibdó y Popayán siguen sin esperanza.

Casi siempre las noticias buenas prevalecen o se imponen sobre las negativas, especialmente cuando de informar sobre economía se trata.

Pero la crítica situación laboral en ciudades como Quibdó con un 21,1% de desocupados, Popayán con 18,8% y Cúcuta con 17,6%, merece que la leve baja nacional en la tasa de desempleo, no oculte lo que está sucediendo en estas capitales en donde las políticas para generar nuevos puestos formales no han funcionado y las empresas privadas no ven ningún incentivo serio para crear puestos de trabajo o para instalarse en esas  importantes ciudades.

El pasado lunes, el Dane informó que la cifra de desempleo para marzo registró un 10,4%, solo unos puntos menos que la del año pasado cuando fue del 10,95%. Eso quiere decir que hay 2'370.000 desocupados, unos 19.000 menos que en el mismo periodo del año pasado. Las cifras también muestran que hay 20'494.000 de ocupados, casi 900.000 más que en marzo de 2011. Además del dato de la informalidad que sigue galopando a tasas que superan el 50%, el hecho más curioso -al tiempo que preocupante- es el que tiene que ver con el desempleo subjetivo que ya llega a 6.998.000 personas, cuando en igual mes del año anterior 6.814.000. Eso quiere decir que hay muchas personas que no están a gusto con lo que hacen, se sienten mal remuneradas o tiene en sus planes seguir buscando trabajo.

El nuevo Ministerio del Trabajo debe mostrar más resultados en el frente laboral, pero en todas ciudades, no solo en las que viven la bonanza de las buenas expectativas de los tratados de libre comercio como son las de la costa Caribe. Barranquilla fue la única capital que mantiene la tasa de desocupación en un dígito como en meses anteriores y este se ubicó en 7,5%. Las ciudades con los índices más bajos fueron: Cartagena (10,4%), Bogotá (10,7%) y Santa Marta con 10,8%. El caso de la Capital de la República se cuela en el dato de las de menor tasa de desempleo por la actividad empresarial de los TLC y por las obras de infraestructura.

El Gobierno Nacional debe ponerle atención al tema ahora que se muestran medianamente buenas cifras, pero debe ser consciente de que la estructura económica no se compagina con la estructura demográfica y que el modelo de crecimiento basado en el aporte de la minería, que no genera empleos suficientes. Los focos de violencia crecientes y los últimos reductos de los grupos subversivos encuentran en el desempleo su caldo de cultivo óptimo para seguir campantes en la historia colombiana. Es el momento apropiado para que las mal llamadas locomotoras, que nunca arrancaron a la velocidad que el país económico necesita, se afinen en función de nuevos empleos formales en las ciudades críticas.