Los malos presagios de Goldman Sachs

La pésima situación económica de España pone al gobierno de Rajoy contra la pared. Se avecina un septiembre incierto

La pésima situación económica de España pone al gobierno de Rajoy contra la pared. Se avecina un septiembre incierto

El diario Expansión de Madrid, en su edición de ayer miércoles (otro día negro para las bolsas de valores de todo el mundo) hacía eco de una de las noticias más importantes para la economía global en lo que respecta al mediano plazo. El periódico de nuestra Red Iberoamericana de Periodismo Económico (Ripe) destacó que el presidente de España, Mariano Rajoy, “pondrá fin en unas semanas al pulso con el Banco Central Europeo pidiendo ayuda al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (…) España finalmente pedirá el rescate a la Unión a mediados de septiembre”. El crédito de tal información se lo otorga al banco de inversión Goldman Sachs que se basa “fundamentalmente en lo que sucederá en la reunión del 6 de septiembre cuando el Banco Central desvele sus planes para la compra de deuda de los países periféricos (…) Es probable que las autoridades españolas esperen hasta conocer qué ofrece el Banco antes de decidir sobre una petición de ayuda y, en su caso, cuándo lo haría y de qué manera”.

El análisis de la firma especializada en banca de inversión contradice las versiones del Gobierno español en el sentido de que “se ha mantenido firme en las últimas semanas en su posición de no solicitar ayuda a la Unión Económica hasta conocer los planes, o las nuevas condiciones, que podría imponer el Banco Central como contrapartida. Goldman Sachs da por hecho que no se impondrán nuevas condiciones a España más allá de las recogidas en el memorándum de entendimiento suscrito en julio, pero sí habría que dar mayores garantías de cumplimiento de los ajustes fiscales y las reformas anunciados por el Gobierno”. Es una situación muy preocupante no solo para el gobierno de Rajoy sino para las esperanzas de una pronto recuperación de la economía española y del impacto que un rescate pueda tener en las finanzas de la eurozona. El punto para nosotros es cómo esto afectará los niveles de crecimiento en la región.

La respuesta no es fácil, pues predecir con cierta dosis de precisión cómo será el comportamiento de los mercados en una situación de rescate español es totalmente incierto. Aunque no sobra plantear que no es lo mismo lanzar un paquete de rescate a la economía griega, portuguesa o irlandesa que a la española, que tiene un peso superior en el PIB global del eurogrupo, y un volumen de negocios decisivo en la zona euro por el lado de sus inversiones en América Latina. Tanto el Banco de la República como el Ministerio de Hacienda deben estar muy atentos al desenlace para mirar los niveles de revaluación del peso y de las tasas de interés. Ninguna economía está blindada ante las crisis y ojalá que la profundización del flagelo español no se convierta en un chivo expiatorio en la región.