Editorial

Los nacimientos bajos y el gran lío pensional

Gráfico LR

Lo mejor que puede hacer la Corte es parar la reforma pensional y que el otro gobierno la mejore de cara al gran problema que representa la caída de los nacimientos

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Diario La República · Los nacimientos bajos y el gran lío pensional

Hay tanto enredo alrededor del eventual nuevo sistema pensional colombiano que quizá no se hayan dado cuenta, en las cortes y en el mismo Gobierno Nacional, de que los verdaderos motivos para rediseñar a fondo el modelo pensional vigente son la enorme caída en los nacimientos, la migración campeante, la informalidad creciente y, peor aún, que los jóvenes ya no quieren trabajar, y menos aún que les descuenten dinero de sus ingresos mensuales como ahorro obligado para pagar la pensión de sus mayores.

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Los fondos privados de pensiones están amarrados desde hace más de tres años. El Banco de la República no puede hacer nada para administrar el fondo pensional mientras no exista una ley en pleno que le dé el mandato, y Colpensiones se ha convertido en una entidad enorme que pide más presupuesto de la Nación para contratar técnicos y poder pagar la pensión de millones de colombianos. Es un caos silencioso a menos de 150 días de que esta administración nacional llegue a su final y que le heredará a su sucesor ese gran lío.

El Dane registra que el año pasado hubo menos nacimientos y más defunciones: solo 433.678 nacimientos, 20.223 menos que en 2024, lo que representa una disminución de 4,5%. Es la cifra más baja en una década, lo que quiere decir que en 15 o 20 años habrá muchos menos trabajadores ingresando al mercado laboral y que, como la población se está envejeciendo y los viejos viven más, el problema de cómo se pagarán las pensiones es una auténtica bomba de relojería. El descenso anual se sitúa por debajo del registrado en el país desde 2022, cuando la caída de los nacimientos estaba entre 7% y 12%.

La desaceleración en la caída de los nacimientos frente a 2024 se observa en todos los departamentos, excepto en San Andrés, Providencia y Santa Catalina, que para 2025 reportó un descenso de 9,2%, superando la reducción de 1,2% alcanzada entre 2024 y 2023, dice el Dane. La tasa de fecundidad, que indica el número de nacimientos por cada 1.000 mujeres entre los 15 y 49 años, cae irremediablemente en Colombia. En 2025 reportó el nivel más bajo, con 30,9, una reducción de 1,7 nacimientos frente a 2024.

Por el otro lado, el de la mortalidad, hubo 283.378 defunciones, número superior al del año pasado, con 7.600 casos más, lo que representa un incremento de 2,8%. En esa línea, la tasa bruta de mortalidad aumentó a 5,3 defunciones por cada 1.000 habitantes. Y si al panorama de la natalidad se suma el de la diáspora de jóvenes en edad de trabajar que hacen sus maletas para irse a Estados Unidos, México, España y Chile, el panorama no es muy halagüeño y obliga a los candidatos a la presidencia a abordar el asunto y, por qué no, a ayudar a las familias para que puedan tener hijos, que no es otra cosa que invertir en el futuro del país.

Hay maneras: los incentivos son las herramientas más idóneas para lograr que los núcleos familiares se conviertan en el epicentro de un país que piensa en el futuro. La vivienda, la educación, el trabajo y la salud pueden ser frentes idóneos para abordar el tema de la nueva natalidad.

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