Los primeros 30 días

A un mes de haber comenzado el gobierno de Duque las cosas se ven distintas para las empresas, pero falta destapar las reformas económicas

EditorialLR

Si bien el arranque de la administración de Iván Duque no es el más contundente si se compara con el de los tres últimos presidentes de Colombia, sí es uno de los más esperanzadores en términos empresariales. Han pasado los primeros 30 días, o dicho sea lo mismo, las primeras cuatro semanas o el primer mes. Un tiempo muy corto para hacer más cosas de las que ha hecho el joven Presidente, principalmente nombrar los ministros que lo acompañarán ojalá por los próximos cuatro años; quizá uno de los anuncios mejor recibidos, pues los nombrados son personas de gran credibilidad técnica, conocedores de sus sectores, y lo mejor, muy bien recibidos por todos las industrias; ahora vendrá la segunda fase que es empoderarse y empezar a ejecutar las políticas públicas que necesita cada uno de los sectores económicos. El otro gran hecho de este primer mes es la rotulación del Plan Nacional de Desarrollo, esa hoja de ruta que guiará el gobierno para el cuatrienio. El nombre abarca todo lo que quiere Duque de su mandato un “Pacto por Colombia”, que elimine las aristas que cortan con la convivencia nacional. Gloria Amparo Alonso, la jefe de Planeación Nacional tiene esa tarea hasta finales de octubre para apuntalar lo que será este gobierno que pondrá a Colombia en la segunda década del siglo XXI.

Durante este mes también hay varios hechos menores que pueden ser reenfocados. El primero tiene que ver con la nueva estructura tributaria que esperan todos los colombianos. El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, ha ido lanzando ideas en los congresos gremiales que han formado un boceto tributario que va desde la generalización del IVA a todos los productos y servicios, hasta la reducción de la carga tributaria a las empresas, pasando por una “sisbenización del IVA” para las familias de menores recursos. Las tres ideas sueltas son muy buenas, pues generan más equidad, estimulan los ingresos de los estratos bajos y activan el dinamismo de los empresarios en nuevos proyectos e inversiones en el país, con la consecuente generación de empleos formales. Pocas veces se había visto a un Gobierno Nacional con tal respaldo empresarial, lo que se convierte en un capital que supera con creces al político, frente de donde vienen tímidos ataques por un nuevo estilo de gobernar, pues Duque ha sido consistente en no negociar burocracia ni mover el engranaje político con recursos presupuestales, llamados partidas, mermelada o ayudas. Otro de los hechos relevantes de estas pocas semanas tiene que ver con el regreso a las regiones; haber recuperado los viejos consejos comunitarios es todo un acierto que catapultará al Primer Mandatario a niveles de popularidad que le permitan tomar decisiones que puedan afectar a los políticos.

Y el último hecho económico-empresarial de estos treinta días es la designación de la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, como coordinadora macro de todos los temas con el sector privado, la infraestructura y el transporte, justo esos sectores que necesitan una alta dosis de ejecución, buenas relaciones y una capacidad de seguir levantando sobre lo construido.

Al Gobierno se le empieza a ver un movimiento de fichas con claras luces corporativistas que obliga a los políticos a ser coherentes con sus discursos. Así las cosas, con un Duque volcado en las regiones y unos ministros ejecutores, la luna de miel de este Gobierno, puede durar por varios años.

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