Malo por la lluvia, malo por el Sol

En el Gobierno no hay una línea de opinión. Ahora los ministros salen a vaticinar tragedias por el incipiente verano

 

Hasta hace un par de meses el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, le achacaba al invierno todas las penurias económicas del agro colombiano y los altos precios de los productos del campo. Ahora, pocas semanas después, ve en el incipiente verano una nueva amenaza. En pocas palabras: 'malo porque llueve y malo porque hace Sol'. A nadie le cabe la menor duda que el largo invierno fue malo y muy destructivo para la agricultura y pésimo para la infraestructura, pero no está bien que un funcionario de su talla salga a decir que no descarta importaciones por la afectación de la sequía, si llega el verano.
 
El Ministerio responsable de la 'locomotora del agro' debe empezar a dar resultados de su trabajo de dos años al frente de esa cartera, que durante este lapso protagonizó más debates sobre política social, frente a la tenencia de tierras, que frente a la producción agrocupecuaria.
 
La reforma del ICA de cara a los tratados de libre comercio que entraron en vigencia, no se ha dado y pocas son los resultados para mostrar que esa locomotora salió de la estación.  Sin lugar a dudas, tanto el Ministro como muchos de sus servidores están plenamente cualificados para dar más resultados, y ser más ejecutivos en un sector que necesita de obras visibles y de una suma preparación para poder competir o protegerse de cara a los TLC.
 
El otro frente tiene que ver con el Ministerio del Transporte, que en hora buena está estrenando un nuevo líder, que esperamos marque la diferencia con sus dos antecesores. El invierno no dejó avanzar en las obras de infraestructura ni en el mantenimiento de los puentes, carreteras y autopistas destruidas por las lluvias. Ahora que se vaticina un periodo de verano es la oportunidad para trabajar eficientemente y entregar obras eternas.
 
Y si el Ministerio de Agricultura cuenta con funcionarios especialistas en el tema, en la mayoría de los casos, la cartera encargada de las obras de infraestructura no cuenta con esos perfiles y debe empezar a hacer los cambios pertinentes, pues no es el momento de apostarle a un ejercicio de seis años con reelección incluida, sino de dos.
 
El país económico espera de los dos ministros más ejecución en asuntos claves para su actividad y menos anuncios mediáticos. No puede haber fatiga ministerial en carteras vitales para el desarrollo y en las que deben brillar transformaciones estructurales. Tanto en el sector agropecuario, como el de transporte, 'obras son amores y no buenas razones'. Muchos funcionarios de la administración Santos deben pensar en máximo dos años de gestión y no montarse de una vez en la reelección que les daría otros cuatro.