Más allá de la ilusión petrolera

Alcanzar la meta de un millón de barriles de producción diaria no hace a Colombia un país petrolero

Alcanzar la meta de un millón de barriles de producción diaria no hace a Colombia un país petrolero

En forma independiente de la confianza que significa la llegada del ministro Cárdenas Santamaría a la cartera de Hacienda, hay dudas sobre lo que implica su retiro del manejo de un sector como el de minas, una de las locomotoras escogidas por el Gobierno, para impulsar el crecimiento en el corto plazo y consolidarlo más allá como fuente de bienestar general. Son varios los hechos que preocupan en ese sector, cómo bien lo analiza la naciente publicación, Revista de Petróleo y Gas, dirigida por el economista Silverio Gómez, que bajo el título “Se aleja la petroilusión”, nos hace poner los pies sobre la tierra sobre la realidad petrolera, lejos de llevarnos a ser considerados como una potencia, siquiera cercana a vecinos como Ecuador, para no hablar de la comparación con Venezuela, cuyas reservas son 150 veces las de nuestro país.

Pero el asunto va más allá y es ahí donde volver a comenzar el trabajo de quién llegue al Ministerio puede implicar una pérdida de tiempo, cuyas consecuencias nadie está en capacidad de prever, pues se requiere poner mucha atención y conocimiento para estudiar lo que está pasando en la industria petrolera para no seguir hablando sin fundamento de que Colombia es la “nueva estrella petrolera de América Latina”, como nos llamó hace unos meses el Financial Times, haciendo unas salvedades que en el país no se quisieren leer. Nadie puede desconocer que las cifras de la industria petrolera en Colombia son importantes como el tamaño de su producto, pues su impacto es evidente sobre los fundamentales de la economía y la sociedad en general. Representa más del 50% de los ingresos que se reciben por exportaciones que rondan los US$60.000 millones, la inversión extranjera que llega se concentra en petróleo en cerca de un 70% de un total de US$14.000 millones y una parte grande el crecimiento del PIB es por petróleo o por su efecto.

Y es precisamente por esa importancia que requiere de especial atención porque el país no está encontrando petróleo y las compañías se están enfocando en exprimir los yacimientos existentes y no en la búsqueda de nuevos yacimientos. De acuerdo con datos que circulan entre las empresas, en el primer semestre de este año, de los 63 pozos que se perforaron, 16 han resultado secos y 47 estaban en pruebas para saber de su comercialidad. y no ha hay anuncios de firma de nuevos contratos. “Los escasos hallazgos, la demora en la aprobación de las licencias ambientales, los problemas de transporte y los atentados terroristas, frustran el sueño petrolero”, advierte Petróleo y Gas. Y en eso hay dudas por parte de las empresas extranjeras, que recuerdan muy bien lo que pasó en los años ochenta cuando se cambiaron las condiciones a los inversionistas y se produjo un marchitamiento de la industria a comienzos de la siguiente década.