Más que crisis ministerial hubo rotación

Los dos grandes gabinetes en el par de años de Santos han sido muy admirados, pero no se puede seguir fallando en ejecución

Los dos grandes gabinetes en el par de años de Santos han sido muy admirados, pero no se puede seguir fallando en ejecución

Hace un poco más de un año cuando el presidente Juan Manuel Santos llegó a la Casa de Nariño y presentó a renglón seguido su gabinete ministerial, todos los nombres que presentó ante la opinión pública fueron aplaudidos y respaldados por el nivel profesional de las personas llamadas a ser  ministros, máxime si se comparaban con los polémicos directores de carteras de su antecesor, Álvaro Uribe. Pero pasaron dos años y esos grandes ministros no dieron los resultados esperados y las llamadas ‘locomotoras de la prosperidad’ nunca salieron de sus estaciones. El Presidente y sus servidores más inmediatos entraron en baja cotización ante la opinión pública y se precipitó una aparente crisis ministerial que tenía como objetivo nombrar a personas igualmente idóneas, pero más ejecutivas que las anteriores.

Aunque pasada una semana de la sonada crisis ministerial y aún con dos o tres nombramientos o refrendamientos pendientes, el Presidente ha demostrado que armó todo un revuelo político simplemente para salirle al paso a una renuncia anunciada como era la de Juan Carlos Echeverry a la cartera de Hacienda, y una ‘metida de pata’ monumental con los fallidos nombramientos de Miguel Peñaloza en el Ministerio de Transporte y Federico Renjifo en el Ministerio del Interior. Si miramos en detalle los cambios, han sido pocos y solo uno muy admirado, el de Alejandro Gaviria en el Ministerio de la Salud recientemente revivido, luego de la frustrada integración en la desaparecida cartera de Protección Social. La nueva ministra de Transporte, Cecilia Álvarez Correa, ya ha estado en los últimos gobiernos y se espera que esta vez sí muestre resultados palpables.

Haciendo la excepción de Gaviria en Salud en donde hay una verdadera bomba de tiempo, los demás ministros -los nombrados y los ratificados- tienen que empezar a trabajar en la reelección, es decir mostrar más resultados que en los dos primeros años. El cuatro veces ministro, Mauricio Cárdenas, deberá aflojar más dinero que su antecesor para que el eventual presidente-candidato muestre las obras y las realizaciones que no ha podido materializar durante la primera mitad de su mandato. Tanto el primer gabinete de hace dos años, como este rotado para enfrentar los siguientes meses de calentamiento preelectoral, han sido aplaudidos y admirados por los analistas políticos, pero en ambos se coincide que no necesariamente es tener una hoja de vida brillante y haber ocupado cargos relevantes, que más allá está la ejecución de obras y las realizaciones políticas. Santos con los diálogos previos a un necesario proceso de paz, le da un giro radical a su discurso político, pero no debe olvidar que no solo de ello depende el país económico y que hay que hacer cosas que generen más bienestar.