Editorial

Más que “papas calientes” son una oportunidad

El Presidente se ha rodeado de nuevos ministros que tienen una gran oportunidad de hacer algo serio por un país que necesita de funcionarios estructurados para hacer cambios necesarios

Editorial

Las cosas van mejor de lo que la gente piensa. Las cifras económicas están acompañando al Gobierno Nacional: la inflación está bajo control, las tasas de interés no solo tienden a la baja, sino que experimentan su periodo más largo de estabilidad y el precio del dólar sigue del lado de los exportadores con un peso bastante devaluado. Eso solo para mirar unos pocos relojes de la economía que son fundamentales; peso a ello, la percepción de la gente es de crisis económica y de alarma por otras variables que no van tan bien como son el desempleo que padecen 2,6 millones de colombianos y la caída de casi 6% de las exportaciones. A esa válida preocupación se suman algunos problemas tristemente crónicos que siempre ha padecido el país, como lo son la inseguridad en las zonas rurales y urbanas y el problema más complejo que es el bajo crecimiento de solo 3,3% en promedio y de la desigualdad de ingresos por la falta de focalización de los subsidios estatales y la baja tributación de casi toda la población.

A esta administración le quedan 30 meses para cambiar algunas cosas y dejar su huella en la historia económica y social del país, retos que para lograrlos debe rotar sus funcionarios clave, no porque sean malos o hayan cometido errores, sino porque los equipos se cambian o se refuerzan. Oportunamente se han cambiado ministros o jefes de cartera en Justicia, Relaciones Exteriores, Defensa, Interior, Trabajo, Salud y Agricultura por razones variopintas que no tiene sentido recordar ni traer a colación, lo verdaderamente importante es el futuro y los nuevos profesionales que están al frente de los retos inamovibles como son las reformas al sistema laboral; al pensional; el desarrollo rural enfocado a los negocios verdes y a la agroindustria. Sin dejar de lado el refuerzo al sistema general de protección social que compromete al trabajo, la salud y los beneficios para la vejez. Son muchas las tareas que tienen los ministros para 30 meses de trabajo arduo para llevar al país económico y social a otro estado de desarrollo y de bienestar.

Colombia no ha experimentado una reforma a su seguridad social desde 1993 cuando la otrora famosa Ley 100, y el país que hoy vivimos es muy distinto no solo porque la pirámide poblacional se ha invertido y ahora son más lo colombianos adultos de mediana edad que los adolescentes como sucedía para entonces. Por estos días, fijar una población de transición para una reforma pensional es una problema social, pues hay muchos trabajadores que están en el borde de los 47 para las mujeres y 52 para los hombres, edades definitivas para cambiarse de régimen pensional y que es un público que defenderá los beneficios adquiridos. Los nuevos ministros de Trabajo y de Salud deberán tomar ese toro por los cuernos en un ambiente bastante complicado no solo en lo político, sino en lo social.

Retos no menores tiene el Ministerio de Agricultura que con sus 17 empresas industriales y comerciales que tiene a su haber, deberá enfocarse en dinamizar la vocación agroindustrial del país, las exportaciones de nuevos productos y en enfrentar una nueva realidad como es el despoblamiento de las veredas y la escasa mano de obra que ya se siente en varios departamentos. Son muchos los retos que tiene el nuevo gabinete y no necesariamente son técnicos o políticos, deben coexistir ambos.

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