Muchas horas en el trabajo, poca productividad
martes, 9 de junio de 2026
Pasar más tiempo en la oficina, fábrica o lugar de trabajo no significa más productividad, en Colombia hay que impulsar nuevas maneras de empleabilidad, como trabajo por horas
Editorial
El régimen laboral colombiano está obsoleto y solo ha tratado de hacerse vigente o actual modificando las horas trabajadas a la semana, pasando de 48 en seis días laborables a 42 desde el próximo 15 de julio, pero no se ha tenido en cuenta que la informalidad de la economía es la que se impone en el estilo laboral de los colombianos. A muchos más les funciona trabajar por horas o tareas determinadas, con un comienzo y un final fijados por el empleador, que pasarse ocho horas legales diarias y otras dos extraordinarias para mejorar la remuneración.
Y hay una paradoja: Colombia, México y Costa Rica son los países de la Ocde que más están metidos en oficinas, fábricas, industrias, explotaciones agropecuarias y diversos puntos laborales, sin que más de 2.400 horas al año los hagan productivos. El Índice de Productividad Laboral es casi inversamente proporcional a las horas trabajadas en un país emergente como Colombia. La productividad -que es un factor determinante para el incremento del salario mínimo- es muy baja.
Según el Dane, la productividad de los factores es inferior a 1%, lo que no suma en el incremento del salario mínimo y, por ende, se convierte en un factor político. Muchas horas en las labores, si no hay productividad y eficiencia, no necesariamente se convierten en buenas remuneraciones. En el mundo se está abriendo paso una jornada laboral por necesidad horaria, es decir, contrataciones precisas, en detrimento de ocho horas enfocadas en el cumplimiento de una jornada más que en entregar trabajos determinados.
El régimen laboral colombiano se ha caracterizado por no lograr un gran acuerdo que zanje la pugnacidad entre trabajadores y empleadores, y que no interpreta las necesidades de los empresarios y menos de los emprendedores de las nuevas economías. Si se hacen las cuentas, la economía colombiana no es nada productiva y bastante ineficiente: hay 15 días hábiles de vacaciones, 19 festivos, un día de la familia, otro día por el cumpleaños y dos o tres días tomados por permisos y asuntos médicos, lo que, sumado y restado, arroja que los colombianos desde hace muchos años trabajan mucho menos de 42 horas a la semana y, vía puentes festivos, vacaciones y permisos, menos de cuatro días a la semana. Todo esto no es necesariamente un mal panorama.
Colombia tiene la oportunidad de enfocarse en actividades laborales por horas, en la sistematización de muchos roles y funciones, la digitalización de tareas administrativas y financieras, pero sobre todo en la transición hacia la robotización de muchas actividades. Al final, Elon Musk tiene mucha razón cuando les recomienda a las empresas prepararse para la transición laboral: la inteligencia artificial y el desplazamiento del recurso humano por las nuevas tecnologías son una realidad muy difícil de ocultar. Las sociedades, en las próximas dos décadas, tienen que enfrentar semanas laborales mínimo de dos días y máximo de cuatro días si quieren ser competitivas y productivas, lo que representa una verdadera revolución en el mundo de la educación, de los contratos laborales y el reto, como sociedades, de qué hacer con el tiempo ocioso.
Por ejemplo, las personas deberían empezar a trabajar más allá de los 30 años, en jornadas laborales más flexibles, de tal manera que las empresas puedan concentrarse en la innovación que pone a la mano la inteligencia artificial.