Nada detiene la caída del dólar

La Opep revisó al alza su proyección sobre el crecimiento de los suministros de petróleo, factor clave para que el dólar siga cayendo

EditorialLR

El dólar a $2.713 no se veía desde el 15 de julio de 2015, un hecho inusual en la danza en que se ha convertido la tasa de cambio durante las últimas semanas, una situación causada por el frenético contexto internacional marcado por la guerra arancelaria, las escaramuzas de conflicto bélico en Medio Oriente con eje en Siria, los juegos de poder en la Reserva Federal y por supuesto -lo más importante- la rápida alza del barril de crudo.

Para esta primera quincena de abril, el dólar promediará una tasa de cambio en $2.710, lo que representó una caída de $200 desde que comenzó este 2018 y que rompió todos los pronósticos que se hicieron al final del año pasado por todos los expertos, en los que algunos llegaron a vaticinar un cambio a $3.500, una cifra que se ve muy lejos y que no interpreta lo que está sucediendo por estos días. Hemos venido advirtiendo un elemento distinto que hace del peso colombiano la moneda más revaluada del mundo por estos días, y es lo que tiene que ver con la influencia del lavado de dólares en el mercado local. Para nadie es un secreto que el ruido del cambio de peso viajo por uno nuevo antes de 2020 y la “cosecha” de coca que experimenta la economía subterránea del narco, están influyendo, situación que hace de Colombia un caso distinto si se compara con las monedas emergentes de los países de la región.

Las monedas más revaluadas entre los mercados emergentes están encabezadas por el peso colombiano (ayudado por la economía subterránea), con 8,23%, le sigue muy de cerca el peso mexicano con 7,89% (en donde el narco también influye); la tercera moneda es el baht tailandés con 4,55%, el ringgit malayo con 4,44% y la corona de la República Checa con 3,94%. Incluso nuestra moneda ha registrado momentos en que está casi por debajo de los $2.700 y no consigue máximos de $2.718, esto encienden alarmas en los exportadores.

Y lo peor de todo es que esta situación parece volverse paisaje pues según Reuters “a Opep revisó al alza su proyección sobre el crecimiento de los suministros de petróleo de productores rivales en 2018 en un volumen casi tres veces mayor a la su estimación de aumento de la demanda mundial de crudo (…) el crecimiento de los suministros de naciones fuera del bloque subiría en otros 80.000 barriles por día a 1,71 millones”. Noticia que da un poco de luces y les enviará a los exportadores colombianos un mensaje de claridad sobre las cuentas que deben hacer para bien entrado el segundo semestre del año, marcado por petróleo caro y dólar muy barato.
Así cerrará el Gobierno Nacional actual su administración, con un crudo a muy buenos precios que le fueron esquivos durante todo el segundo mandato y un dólar que le arregla el caminado en términos de déficit. El efecto del petróleo caro hace que mejoren las perspectivas fiscales al próximo Gobierno: con barril a US$70 aumentan los ingresos fiscales, pues las exportaciones crecen de la mano de mayor venta de crudo, lo que reducirá el déficit externo. El déficit de la cuenta corriente actual es de 2,9% del PIB, pero con las condiciones actuales de por cada dólar que suba el precio del petróleo, los beneficios serán de unos $400.000 millones anuales. Las cuentas del Gobierno eran de US$55 por barril para este año y ahora son de US$67 -dice el Ministerio de Hacienda- esos US$12 se traducen en mayores ingresos fiscales para la próxima administración.

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