Editorial

No hacer populismo con la terna para Fiscal

<p>Es discrecional del Presidente presentar la terna para el Fiscal y no es apropiado plantearle a todo el país que cualquiera puede ocupar el cargo.</p>

Es un acto de populismo reprochable que el Presidente de la República dicte el Decreto 450 del 14 de marzo, en el que establece que dos semanas antes a la culminación del periodo del Fiscal General de la Nación todos los colombianos interesados tendrán siete días para presentar sus hojas de vida ante la ministra de la Presidencia, María Lorena Gutiérrez. La acción política tiene dos ligerezas incomprensibles: la primera, es hacer populismo con uno de los nombramientos más importantes para el Ejecutivo y uno de los cargos más polémicos en los últimos años, y segundo, encargarle la tarea la ‘Superministra’ Gutiérrez que ya bastante trabajo tiene en la cartera de Minas en tiempos de eventuales racionamientos.

Sabemos que así se eligen algunos de los cargos más importantes del Ejecutivo en varios países desarrollados, en donde todos los ciudadanos que se crean idóneos para ocupar un alto puesto, envían sus hojas de vida; posteriormente la Presidencia pide las referencias necesarias teniendo en cuenta la opinión de organizaciones ciudadanas, sociales, incluso la academia, finalmente se envían los nombres más idóneos al organismo que escoge. Pero la Colombia que vivimos aún está muy lejos de que se pueda escoger al Fiscal de esta manera. No hay que jugar con las expectativas de la gente, más con las aspiraciones políticas de tanto abogado penalista que se cree fiscal. Las cosas hay que dejarlas como están: es el Presidente quien debe escoger la terna y enviar los nombres a la Corte Suprema de Justicia, encargada de la elección. Innecesariamente el Presidente se ha prestado esta vez para hacer un nuevo papelón y dejar manosear un nombramiento que es crucial para el país.

El actual fiscal, Luis Eduardo Montealegre, termina su periodo el próximo 29 de marzo, y desde ya el Gobierno Nacional debe dejar lista una terna competitiva entre los aspirantes, que no esté conformada por “dos burros y un caballo”, como tradicionalmente se dice que arman las ternas; mucho menos completarla con el nombre de una mujer comodín o de relleno para calmar los reclamos de género. En el país hay excelentes juristas penalistas que solas podrían conformar un largo ramillete de opcionadas para el cargo. Todo el proceso debe demorarse menos de cuatro semanas, de tal manera que no se siga acentuando la crisis de credibilidad que atraviesa el sistema penal acusatorio implementado con la Ley 906. Recordemos que armar una terna sin impedimentos es una de las tareas más complejas que debe evacuar el Presidente.

La Fiscalía General de la Nación fue una de las instituciones creadas por la Constitución de 1991 como entidad independiente adscrita a la rama judicial; investiga y acusa a los presuntos responsables de haber cometido delitos, pero en dicha tarea ha cometido muchos errores que han empañado la labor de los siete fiscales generales que han pasado por el cargo.