No sobra la alerta financiera por Ueno
viernes, 6 de noviembre de 2026
Lo que acaba de suceder en Paraguay en donde la quiebra de un neobanco, no solo dejó sin su dinero a los cuentahabientes, sino que tumbó al Presidente del país, son lecciones que valen
Editorial
Las autoridades minero energéticas deben apurar la urgente explotación petrolera
Se siente optimismo en el sector minero energético, especialmente entre los petroleros, y el amanecer de un nuevo gobierno, que dicho sea de paso, debe apurar la estrategia de explorar, extraer y exportar petróleo, gas y minerales para aprovechar el cuarto de hora de buenos precios y con ello enfocarse a invertir en las precariedades nacionales que tienen sumidas en la pobreza a más de 15 millones de personas. Colombia no puede ser un país rico en recursos naturales y con una enorme población en la miseria.
En Colombia, los cuentahabientes cuentan con un sistema seguro. Históricamente, el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafín) ha sido diseñado para proteger los ahorros de los ciudadanos y mantener la estabilidad del sector. Sin embargo, no sobra encender una alerta financiera ante la llegada de docenas de entidades que hacen fila ante la Superintendencia Financiera para operar en el mercado local. Muchas de estas nuevas firmas exigen liberar restricciones, eliminar la tasa de usura y se niegan a ser vigiladas bajo el simple argumento de ser “nativos digitales”.
La vulnerabilidad sistémica del mercado del dinero ante los ataques de delincuentes financieros, la acumulación de deuda global, las tensiones geopolíticas y el fin del dinero barato configuran un escenario de riesgo real. Este panorama trae a colación una advertencia siempre vigente en la gestión de riesgos: “la pregunta no es si habrá una crisis, sino cuándo”. Este aforismo ha sido popularizado por celebridades de las finanzas como Michael Burry, el corredor de bolsa que predijo el colapso de las hipotecas subprime en 2008.
Burry ha advertido con insistencia que los mercados operan sobre la mayor burbuja de la historia y que la caída es inevitable. En el mismo sentido, Nouriel Roubini, conocido como “Dr. Doom” por anticipar la crisis de 2008, sostiene que el mundo se encamina hacia una “megacrisis” combinada de estanflación y deuda, afirmando que los amortiguadores económicos globales ya se han agotado. Aunque analistas con este perfil suelen capitalizar el temor en un mundo frenético, los hechos justifican encender las alarmas.
Un ejemplo reciente ocurrió en Paraguay con la quiebra de Ueno Bank. El colapso de esta entidad, relativamente pequeña, no solo dejó sin ahorros a miles de clientes, sino que desencadenó una tormenta política que provocó la renuncia del presidente Santiago Peña.
Ueno Bank nació como una pequeña fintech que se transformó en banco y experimentó un crecimiento acelerado, característico de este tipo de plataformas. La sorpresa para sus millones de usuarios llegó cuando el Banco Central del Paraguay inició su proceso de disolución, tras determinar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo exigido por la ley.
El verdadero problema radica en que, pocas semanas antes de la debacle, los usuarios celebraban el éxito de una entidad que crecía por encima del promedio regional. El banco reportaba más de tres millones de clientes en un país de apenas 6,5 millones de habitantes. Al pertenecer a un conglomerado empresarial, la firma logró concentrar los ahorros de la mayoría de la población adulta y millones de dólares de los fondos de pensiones. Esta quiebra, que podría ascender a los mil millones de dólares, impondrá un estigma sobre los neobancos que crecen en la región sin los respaldos regulatorios suficientes.
Por ahora, la crisis paraguaya mantiene una contención local. No obstante, el temor al contagio y a que un escenario similar se replique en otros países podría condenar a otras entidades de la región. Estas situaciones ocurren cuando se olvida la historia económica y se ignoran episodios reincidentes. El pilar fundamental de cualquier economía es una banca sana, visible y estrictamente vigilada. La quinta revolución industrial, impulsada por la inteligencia artificial, abre la puerta a miles de emprendimientos tecnológicos que, sin la supervisión adecuada, pueden poner en riesgo el dinero y las pensiones de los ahorradores.