Ojalá Río+20 no sea solo palabras

Una nueva oportunidad para impulsar acuerdos que frenen la degradación ambiental del planeta y combatan la pobreza

Lo más probable es que la agenda mediática global todavía esté acaparada por las conclusiones de la pasada Cumbre del G20 o el desarrollo de la crisis soberana que golpea a algunos países europeos, y que Río+20 pase desapercibida. Pero ese sería un nefasto escenario para uno de los eventos más importantes y coyunturales del mundo actual, pues el encuentro es una nueva oportunidad para impulsar un acuerdo mundial que frene la degradación ambiental, combata la pobreza y concientice a los mandatarios de los países participantes en que el tema ambiental es crucial para las nuevas generaciones.

Desde ayer y hasta el próximo viernes están reunidos en Brasil unos 90 jefes de Estado y de gobierno que participarán en la cumbre sobre desarrollo sostenible Río+20, la más grande e importante celebrada por la Organización de las Naciones Unidas, y que se lleva a cabo dos décadas después de la primera Cumbre de la Tierra que se realizó en 1992, durante la cual se habló por primera vez de cambio climático, pérdida de biodiversidad y desertificación.

Ayer durante su inauguración, el secretario de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que "el progreso ha sido demasiado lento. Ahora tenemos una segunda oportunidad. Estoy satisfecho de que las negociaciones han llegado a una conclusión satisfactoria. Un histórico acuerdo está al alcance (…) "El mundo está observando si las palabras se traducen en acciones, como sabemos que sucederá. Río+20 no es un final, es un comienzo. Es hora de que todos pensemos globalmente y a largo plazo, empezando aquí ahora en Rio, porque el tiempo no está de nuestro lado".

Hay mucho escepticismo sobre las conclusiones de la reunión global porque no se ve un elocuente compromiso de las potencias mundiales agrupadas en el G8 y mandatarios representativos como Barack Obama o Angela Merkel, no estarán en la reunión mostrando un claro desinterés por el asunto ambiental. Asistimos a un mundo más ocupado y determinado por atajar la inevitable recesión económica que amenaza a la Vieja Europa y la desaceleración en el crecimiento económico que se avisora en los mercados emergentes como Brasil, India, China, Rusia y Sudáfrica, que a un contexto internacional consciente de que la crisis ambiental puede ser peor que la económica.

Hoy por hoy a los mandatarios de los países les preocupa más sus arcas nacionales expresadas en términos financieros y monetarios que sus políticas de conservación del Planeta. No hay muchos intereses por generalizar políticas conservacionistas ni protectoras de la naturaleza que eviten el cambio climático. Ojalá Río+20 logre sensibilizar el tema.