¿Para cuándo los peajes electrónicos?

Nada se hace con avanzar en la construcción de vías modernas si los concesionarios no ponen los peajes electrónicos para evitar tacos

EditorialLR

Nadie puede desconocer que Colombia ha avanzado en términos de infraestructuras, tanto viales como aéreas y portuarias, pero esta indiscutible evolución se ha visto frenada en términos de eficiencia por el taco que generan los peajes en efectivo. La pregunta que deben responder los empresarios de la construcción, con intereses en los peajes, es por qué prefieren recibir miles de millones de pesos en efectivo que facilitar el pago electrónico que pasa el metálico por el sistema financiero.

En Colombia hay 141 peajes, 110 son administrados por la ANI y otros 31 por el Invías. De estos, solo 40 han avanzado en su etapa electrónica generando mucha molestia entre los usuarios de las carreteras, pero más preocupación puede generarse si se mira desde el flujo de dinero que bien puede interesarle al sistema financiero. Es normal, al tiempo mismo que inadmisible, que varios establecimientos públicos y muchas profesiones médicas solo reciban dinero en efectivo para librarse del cuatro por 1.000 y para que el rastro del dinero no lo siga la Dian. Sin embargo, en el tema de los peajes es distinto, pues intermedia un recibo oficial que no llega al sistema financiero.

Si el problema de los trancones en carretera tiene que ver con el pago en efectivo de la tarifa, la solución a este problema tiene que ver con una postura tripartita o mejor una propuesta que venga de los concesionarios, de la banca y por supuesto de los usuarios.

En este caso, la banca debe jugar un papel más proactivo en solucionar este asunto pues poco es su compromiso por modernizar los peajes o por trabajar con los empresarios para poner en sus manos soluciones de banca digital que nos ayuden a evolucionar en este aspecto. Es imperdonable que Colombia avance en la modernización de vías pero siga con peajes del siglo XIX.
Y si los argumentos tecnológicos están servidos para que los peajes avancen a su etapa electrónica, los que tienen que ver con la seguridad son mayores.

Los concesionarios deben garantizar la seguridad de los peajes empleados en las carreteras procurando que no manejen altas cantidades de dinero en efectivo en esas casetas. Incluso se dispondría de menos seguridad y operarios para atender el creciente flujo vehicular. Ahora bien, habrá algunas personas que argumenten generación de empleo en las obsoletas casetas de peajes, una idea que se aleja de toda realidad dado que hay muchas otras actividades humanas que pueden apoyar el cobro electrónico.

El monto que manejan los peajes no es poco, al cierre de 2017 recaudaron $3,1 billones con un alza de 15% frente al dato de 2016. Dinero que no es despreciable y que según cálculos de la ANI es igual al valor correspondiente de lo que cuesta una de las vías más modernas de cuarta generación del país. Estas sumas, que están concentradas cerca a las salidas de las principales capitales, también justifican y deberían incentivar a las entidades del sistema financiero para que entren a hacer parte importante de la solución, ya que además cuentan con los instrumentos necesarios para entregar herramientas eficientes al sistema que tiene plazo todavía hasta 2019 para finalizar la transición de las 141 casetas.

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