Petróleo en máximos y dólar en mínimos

Son varios los factores que explican por qué el crudo sigue subiendo y cómo el dólar sigue perdiendo precio frente a las monedas emergentes

EditorialLR

Hace más de tres años que el dólar no se cotizaba en cifras cercanas a los $2.750, y hace casi un lustro, que el barril de petróleo no superaba los US$70, si se promedia el Brent con el WTI. Son dos situaciones aparentemente distintas, interconectadas, llenas de vasos comunicantes que hacen que los exportadores vivan un boom lleno de incertidumbre, mientras que los importadores gozan con los precios mínimos de la moneda estadounidense, pero como siempre la situación para el sector petrolero es agridulce, además de inestable, pues si bien son los mayores exportadores, y que deben estar de fiesta por el precio del barril, sus recursos son menores dada la fuerte devaluación del dólar en casi todos los mercados emergentes. Solo el peso se ha revaluado frente al dólar, durante las dos últimas semanas, un porcentaje cercano a 8%, un dato que muchos empresarios no tenían en sus presupuestos.

Son varios los factores que explican la situación de petróleo caro y dólar barato en este arranque del segundo trimestre del año. El primero tiene que ver con la correlación permanente de crudo-dólar, pues para nadie es un secreto que casi siempre que el barril gana precio la moneda se devalúa al tener una conexión de inversión en commodities. Los mercados secundarios especializados en inversiones de materias primas nos muestras esta relación de energía y monedas, una correlación que muy pocas veces se rompe. El otro factor que explica esta dicotomía, petróleo caro versus dólar barato también es producto del nerviosismo internacional por la situación de Siria, un país bastión de los intereses rusos en Medio Oriente, y una región medular para Estados Unidos y los estados árabes aliados de América. Y si a este tira y afloje de Rusia y Estados Unidos por Siria se suma la guerra de aranceles que desató Donald Trump donde comprometió a China, las cosas no son buenas para la oferta mundial de crudo que se valoriza y la competitividad que gana la moneda estadounidense fruto de una aparente inversión en el interesante mercado de los hidrocarburos.

Otra situación de esta realidad -a la colombiana- es la que tiene que ver con hechos puramente locales: la economía subterránea en Colombia está afectando el precio del dólar, pues no se puede negar que la monetización de más de 200.000 hectáreas de coca, se siente con fuerza por estos meses anteriores al verano de los países desarrollados. La cocaína opera desde hace tres o cuatro décadas con los mismos ciclos de los productos de consumo masivo y la demanda de este narcótico crece en los meses venideros. Si se observa con detenimiento, es entre los meses de abril, mayo y junio en los que más se decomisan cargamentos en los aeropuertos y en las costas de Estados Unidos y de Europa. Es más, la producción de cocaína ha entrado en una etapa de “descaro” ya no se habla de gramos y kilos transportados por “mulas” en vuelos comerciales, sino de empresarios que rentan vuelos privados que operan como Pedro por su casa entre Colombia y cualquier destino en el mundo. Ya no se habla de unas cuantas “arrobas” o de cultivos de hojas de coca campesinos; hablamos ya de más de 200.000 hectáreas, de vuelos chárter y de toda una logística envidiable por otros cultivos. Y de lo que menos se habla: de cuánto revalúa el peso colombiano este negocio creciente cuando se monetiza en forma de pequeños lavaderos de dólares.

TEMAS


Dólar - Petróleo