Ponerle cuidado al fenómeno de las motos

Las ventas de motos en Colombia no se detienen y crecen a niveles récord, una solución que amenaza con volverse un problema real en las calles

EditorialLR

Las cifras hablan por sí solas: el parque automotor registrado en el Runt alcanza 14.137.795 unidades, 57,23% (8.091.442) son motocicletas; 41,72% (5.898.770) carros y 1,04% (147.583) son maquinaria, remolques y semirremolques. El acumulado a agosto de matrículas de motocicletas alcanzó 356.722 unidades, cifra que representa un crecimiento de 9,72% (31.602 unidades). Durante el octavo mes del año se matricularon en todo el país 52.215 (7.009 motocicletas más), un 15,50% superior a agosto del año anterior. Todo parece indicar que se cumplirán con creces las proyecciones de vender 550.000 motos a diciembre. Eso quiere decir que cada día se venden en promedio 1.506 motos en Colombia y que los usuarios del transporte urbano y rural se están trasladando en masa para este tipo de vehículos por varias razones que los gobiernos nacionales, regionales y locales no han podido asimilar, ni mucho menos hacer estudios que permitan entender el fenómeno de las motos en Colombia, aunque las explicaciones son evidentes.

El primer factor que hay que explicar es el bajo costo de estos vehículos. No existe una barrera de precio de entrada al mercado, pues las motos se venden “con la cédula” en cualquier almacén y se han convertido en un artículo de primera necesidad para muchos hogares. La facilidad de adquisición de una moto está comprobada desde el punto de vista del consumo, al punto que se ofertan en todos los supermercados al lado de los bienes y servicios de la canasta familiar. Las ensambladoras han entendido la necesidad básica insatisfecha de los usuarios y han desarrollado un millonario negocio en torno a esta situación. Un segundo factor de la “fiebre motera” tiene que ver con los trancones y las consecuencias de éstos, que no es otra cosa que la pérdida de tiempo durante la movilidad para ir la laborar. Andar en moto es mucho más rápido y eficiente que en buses de transporte masivo, taxis o carros particulares. Y si a esto se suman los bajos costos de gasolina y parqueaderos, veremos que las motos no tienen competencia en las calles y bajar a un motociclista de su vehículo para que vuelva al bus o un carro, es casi imposible.

El tercer factor que explica que en lo corrido del año ya se hayan vendido más de 350.000 motos es que las normas de tránsito son muy flexibles con estos vehículos. No pagan peajes, no tienen pico y placa, pocos cumplen los mínimos de conducción y las autoridades de tránsito no tienen capacidad de sancionar a los miles de infractores que han hecho de Cali, Medellín, Bucaramanga, Cartagena, y poco a poco, Bogotá, junglas de infractores que andan por las aceras, van en contravía y no respetan semáforos, además de haber desarrollado un tercer carril en medio de los carros.

Uno de los verdaderos retos que tiene el MinTransporte es ordenar este boom de motos, que más allá del mototaxismo y sus intentos tímidos de ponerle normas, pareciese que no es asunto de nadie. Las motos no son el problema, son las autoridades que son incapaces de ponerlas en orden pues las normas existen. Que al final de este año rueden por todos los municipios y carreteras colombianas casi 10 millones de motos será una realidad para poner atención, máxime desde un punto de vista de seguridad pública, pues no se puede desconocer que el año pasado murieron 3.198 motociclistas en accidentes de tránsito. No es sino mirar las redenciones del Soat de motos para observar que allí hay un lío sin resolver.

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