Popularidad baja y planes de desarrollo

Todos los gobernantes locales y regionales cayeron en popularidad al tiempo que poco se sabe de sus planes de desarrollo

La opinión pública en las principales ciudades de Colombia, y expandida a los departamentos, se ha vuelto muy exigente con las labores de sus alcaldes y gobernadores. Esa es la principal conclusión que se desprende del último estudio de percepción pública realizado por la firma Invamer Gallup, en el que se mira una clara caída en la mirada que tiene la gente sobre la gestión de los mandatarios posesionados el pasado primero de enero.

Cuando el estudio le pregunta a la gente, cuál cree usted que es el principal problema de Colombia en estos momentos, los encuestados se enredan en un auténtico `nudo Gordiano` que le da peso por igual al poder adquisitivo, al orden público y a asuntos diversos como la educación, la salud, la infraestructura, etc. En la imagen que toma la encuesta en abril de 2012, se nota que la gente no tiene muy claro cuál es el tema que más los trasnocha y le abonan al Presidente unos puntos al calificar su gestión, cosa que directamente le aumenta su popularidad.
 

Pero cuando la foto se mira desde las regiones, y no a través de la lente nacional, las cosas cambian radicalmente y la cuenta de cobro que le pasan a los mandatarios locales y departamentales es alta. Curiosamente a nivel nacional sube el optimismo, pero en Bogotá y Cali ganan los pesimistas; en Medellín y Bucaramanga repuntan los negativos aunque siguen siendo más los que creen que las cosas están mejorando; mientras que en Barranquilla cabalga la buena energía.
 

La calificación de los alcaldes de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga cedió en este último estudio. De cada 100 bogotanos, 65 tienen opinión desfavorable de Gustavo Petro. En Medellín, Aníbal Gaviria pasó de que 85 de cada 100 medellinenses aprobaran su gestión a 69. En Cali 55 de cada 100 aprueban la gestión de Rodrigo Guerrero quien cotiza a la baja en su popularidad; en Barranquilla, Elsa Noguera experimenta la más alta desfavorabilidad al llegar a 27 de cada 100 que no valoran su labor. Luis Francisco Bohorquez de Bucaramanga cuenta con una opinión favorable del 63%. En cuanto a los gobernadores Sergio Fajardo (70% de aceptación) y José Antonio Segebre (74%), está bien en cifras, pero se hayan estancados en la percepción.
 

Somos conscientes de que el análisis queda cojo si no lo cruzamos con el tiempo en los cargos y sus logros; un par de variables que no han sido gestionadas por el corto tiempo en las alcaldías y gobernaciones, pero lo más crítico es que los planes de desarrollo siguen en borradores y todos estos departamentos y ciudades, se encuentran en un limbo en donde la gente no sabe qué esperar de sus mandatarios, pero si mantienen unas grandes expectativas por su trabajo.