Por casa arranca la Alianza del Pacífico

Para que la alianza del pacífico funcione, primero hay que trabajar por el pacífico colombiano

Colombia no tiene un puerto competitivo sobre el Pacífico. Tampoco ha logrado en toda su historia hacer de Cali un nodo del comercio exterior en ese Océano. Y lo peor de todo es que no hemos podido terminar una vía de doble calzada que conecte a Buenaventura con el interior para lograr que el transporte de carga, que entra y sale del país, sea eficiente. Pero eso sí, nuestros gobernantes de turno son muy hábiles en hablar de las grandes oportunidades que tiene el Pacífico, un océano sobre el que tenemos una costa gigante, pero olvidada.

No podemos seguir haciendo populismo con las posibilidades que le ofrece el Pacífico a la economía colombiana sin tener un verdadero plan estratégico para esa región, que sigue sumida en el peor atraso, no solo en materia de infraestructura, sino de salud y educación. En repetidas ocasiones hemos dicho que es muy fácil hablar de las oportunidades económicas que brinda esa cuenca, pero lo hacemos en escenarios internacionales o en el interior del país, omitiendo verdaderos compromisos locales. Nuestras autoridades en comercio exterior hablan elocuentemente del Pacífico colombiano en China o Singapur, pero no hacen nada práctico en Cali o Buenaventura.

Estamos de acuerdo con que la Alianza del Pacífico acordada entre los gobiernos de México, Colombia, Perú y Chile, tiene enormes posibilidades económicas y que la zona se erige como un foco de desarrollo sin competencia en la región, pero el Gobierno Nacional debe ser conciente de que esos países sí tienen desarrollo económico probado en el Pacífico, que cuentan con importantes puertos y nodos de desarrollo comercial de cara a la costa oeste de Estados Unidos y a la cuenca asiática, hoy epicientro de las exportaciones mundiales. En cambio Colombia no tiene nada, solo promesas de desarrollo para una olvidada Buenaventura.

Que no se exijan visas para entrar a México, Chile o Perú es un avance fundamental, pero más ayudará al país económico y al mundo de los negocios de cara a los tratados comerciales que Buenaventura esté funcionando al ritmo que el comercio exterior global lo impone para los próximos años. Somos muy eficientes haciendo reuniones en otros países para tratar temas fundamentales sobre el Pacífico, pero a Buenaventura o Cali nunca vamos a presentar un plan estratégico que hoy por hoy es un imperativo para aprovechar al máximo esos convenios.

Claro que hay que apostarle a la Alianza del Pacífico en el plano internacional y que es loable esa iniciativa del presidente Santos, pero lo mínimo es que le apostemos a desarrollar nuestro propio Pacífico. Ojalá los ministerios de Comercio Exterior y Transporte así lo entendieran.