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Presupuesto, la verdad con ley de recuperación

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El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, deberá enfrentar una temporada de grandes negociaciones con el Congreso que van a determinar su papel en la recuperación de las finanzas públicas

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Diario La República · Presupuesto, la verdad con ley de recuperación

La opinión pública colombiana se apresta a vivir el primero de los grandes debates económicos del nuevo gobierno nacional en el Congreso de la República; se trata de la discusión del presupuesto general, el proyecto de ley más importante de todos los que se deben discutir en el Senado y la Cámara; y esta vez la discusión será distinta dado que el viejo gobierno dejó un presupuesto por $575 billones, -y a juicio del actual gobierno- lleno de mentiras, partidas ocultas y sin fuentes ciertas de dónde sacar más dinero.

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Lo más dramático de todo tiene que ver con la disparada del endeudamiento. Vale la pena decir que la penosa situación fiscal por la que atraviesa la administración de Abelardo de la Espriella tiene que ver con el excesivo gasto público y la disparada en la contratación de funcionarios y el bajo recaudo de impuestos, a lo que se suma que solo le fue aprobada una reforma tributaria en los últimos cuatro años. No es cliché, pero al Ministerio de Hacienda, en cabeza de Miguel Gómez Martínez, le ha tocado la lotería de los mil problemas: muchas necesidades, poco dinero, presupuesto desfinanciado, terremoto en seis departamentos, una oposición férrea, fuerte revaluación del peso, y como si fuera poco, un costo de vida que no parece de 6% de inflación.

El llamado presupuesto de verdad, de $635 billones, tiene cuatro problemas que resolver ante el Congreso; un gasto de funcionamiento que propone pasar de $368 billones a $393 billones; un gasto de personal, que debe saltar de $67 billones a $72 billones; un aparente recaudo de impuestos de $322 billones que quedará en solo $299 billones, y como si fuera poco, un servicio de deuda que pasará de $100 billones a $155 billones.

Para eso se necesita que el Congreso apruebe esta semana el monto del presupuesto, para que la cartera de Hacienda dé el siguiente paso en la financiación del Estado al presentar a finales de octubre una ley de rescate, que necesariamente tiene que proponer una reducción general de impuestos, un recorte del Estado, pero ante todo, el ataque frontal contra la elevación de impuestos; además de un eventual programa de ayuda de la banca multilateral, que garantice que la economía pueda recuperar el grado de inversión, estabilizar su déficit fiscal y seducir la inversión extranjera. Lo que sucede en general, haciendo un símil en finanzas personales, es que una familia con muchas obligaciones y muy endeudada debe acudir a la refinanciación a mejores tasas, un nuevo préstamo, pero sobre todo, a producir más.

El pasado gobierno nacional se comprometió con las comunidades más necesitadas con cosas que no se van a poder cumplir porque no hay dinero suficiente, ni crecimiento que genere impuestos para poder financiar el gasto público. No es habitual entre los países que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico que un presupuesto se discuta sin una ley de financiamiento, pero por razones políticas en esta ocasión la administración De la Espriella deberá presentar el diagnóstico y los números, y bien entrado el próximo octubre, la fórmula con la que reemplazará las pasadas leyes de financiamiento o reformas tributarias, en una versión mejorada que rotulará ley de recuperación, en donde se acordará rebaja de impuestos, articulada con un plan nacional de desarrollo enfocado en rediseñar las regalías y poner a andar la llave secreta de las obras por impuestos como puntal del trabajo entre lo público y el sector productivo.

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Presupuesto General de la Nación 2027 - Abelardo de la Espriella - Ministerio de Hacienda